Noticias del español

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| Maidelín Olazábal arrabal
Radio Nuevitas (Cuba)
Miércoles, 13 de febrero del 2008

LENGUA MATERNA

Mi hija ya cumplió seis años. El año pasado, una calurosa tarde de verano, en medio de una caminata rumbo a la playa me preguntó:


-Mami ¿quién inventó las palabras? Y acto seguido, como para que me ubicara en la pregunta que acababa de escuchar volvió a decir ¿quién enseñó a hablar a los primeros hombres?


Créame que no fue fácil echar a andar las neuronas, para convertir una disertación de antropología, lingüística y comunicación en una respuesta apta para menores de seis años.

Las cosas, por supuesto no quedaron allí y la «preguntadera» (como dice el personaje Enrique Chiquito –en el programa televisivo «La sombrilla amarilla»), sobre por qué no todos los hombres hablan el mismo idioma y otras por el estilo, dejaron chiquita a la Torre de Babel.

Y es que para hablar de la lengua, hay que hacerlo despacio y con todas las letras, porque estamos hablando de algo que tiene una importancia mayúscula y con varios signos de admiración.

Imagínese que estamos hablando del conjunto ordenado y sistemático de formas orales, escritas y grabadas que sirven para la comunicación entre las personas que constituyen una comunidad lingüística.

Hablando de una manera informal puede decirse que es lo mismo que idioma, aunque este último término tiene más el significado de lengua oficial o dominante de un pueblo o nación, por lo que a veces resultan sinónimas las expresiones lengua española o idioma español.

Desde un punto de vista científico se entiende por lengua el sistema de signos orales y escritos del que disponen los miembros de una comunidad para realizar los actos lingüísticos cuando hablan y escriben.

Esto que le acabo de decir parecerá muy catedrático, pero, se imagina usted un conjunto de palabras sueltas, sin un orden, una coherencia, una estructura, que le permita al menos expresar una pequeñita idea, algo así como mucho quiero les, estoy segura de que me entenderán mejor si les digo que les quiero mucho, ¿Será lo mismo escribirle una carta al amigo pidiendo disculpas y decirle que está errado con H, que errado sin H?

Será lo mismo de agradable que su pareja en una hermosa noche, haciendo alarde de un vocabulario fuera de tono para la ocasión le pidiera un ósculo en vez de un beso ¡Claro que no! y es que saber expresarse bien amigos, también tiene su ciencia.

Por suerte el sistema educacional cubano, ha desarrollado el programa de la Lengua Materna, el cual se despliega en todos los niveles de enseñanza del país y que comienza desde la edad preescolar.

La Universalización de la Enseñanza Superior no escapa de esta importante cuestión y desde los primeros años de las carreras este programa se traza como objetivos:

1. Analizar y evaluar las deficiencias de los estudiantes en la redacción y subsanarlas de acuerdo con las orientaciones recibidas en clases.

2. Perfeccionar su expresión tanto oral como escrita, incorporando conscientemente la noción de norma lingüística.

3. Desarrollar habilidades para la lectura competente de textos.

4. Reconocer la información y el significado que ofrecen los textos escritos.

5. Adquieran un sistema de conocimientos, hábitos y habilidades que propicie asumir de modo independiente y creador, exigencias académicas y profesionales.

Asignaturas como Gramática Española y Redacción y Estilo 1 y 2, brindan a los estudiantes los componentes necesarios para el perfeccionamiento de una correcta expresión oral y escrita, objetivo que se ve complementado con la aplicación de estos conocimientos en la realización diaria de ejercicios escritos y orales que tributan a todas las asignaturas, de todas las carreras y hasta el último año de estudio.

El Programa de la Lengua Materna en la Universalización no aboga por un hablar estirado, superciéntifico o cosmonáutico ¡no! sino que insta a los profesionales de todas las ciencias a defender la norma académica, con un vocabulario amplio, pero sencillo, ameno, inteligente, capaz de representar nuestra cultura en cualquier ámbito.

El programa de la Lengua Materna en la Universalización de la Enseñanza Superior (SUM) resguarda celosamente el legado cultural de un pueblo que hace ya más de dos siglos estableció su propio código para expresar y comunicarse como buen cubano.

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