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eltiempo.com, Colombia
Martes, 24 de febrero del 2009

LE EN VEZ DE LES: «LEÍSMO INDIRECTO» O «LESFOBIA»

Hace poco traté en este blog la incorrección gramatical conocida con el nombre de leísmo, consistente en utilizar el pronombre LE en lugar de alguno de los pronomres LO o LA.


El pronombre LE tiene la función de reemplazar un complemento indirecto, mientras que LO y LA sirven para reemplazar complementos directos. Un ejemplo de leísmo es decir «le vi» (a él, a ella o a usted) en lugar de «lo vi» (a él o a usted) o de «la vi» (a ella o a usted). En este caso, lo y la son objetos directos del verbo vi.

Le es un objeto indirecto que no se puede usar en este caso. Se usaría correctamente le en la frase «le dije (a él, a ella o a usted) que pusiera cuidado». Aquí le es un objeto indirecto del verbo dije, cuyo complemento directo es «que pusiera cuidado». Al leísmo que utiliza LE en lugar de LO o LA —aunque no se llama así normalmente— lo podríamos denominar «leísmo de complemento directo» o «leísmo directo», para distinguirlo de otra incorrección que consiste en usar LE en lugar de LES, que podríamos llamar tal vez «leísmo de complemento indirecto» o, en forma más simple, «leísmo indirecto», pues en este caso el problema es que se usa el singular LE en lugar del plural LES en función de complemento indirecto.

Consideremos las oraciones:

LE dije una cosa a Mario. LE dije una cosa a María. LE dije una cosa a usted. LE dije varias cosas a Mario. LE dije varias cosas a María. LE dije varias cosas a usted.

LES dije una cosa a Mario y a María. LES dije una cosa a ustedes. LES dije varias cosas a Mario y a María. LES dije varias cosas a ustedes.

¿De qué depende el uso de LE o de LES? Siempre depende del número de las personas que constituyen el objeto indirecto del verbo. No depende de nada más, y la concordancia es obligatoria.

Un error muy común es usar LE aunque el objeto indirecto del verbo sea plural: *«LE dije a Mario y a María». *«LE dije a ustedes. *LE dije a todos». Como se ve, es un error grave, de lesa lógica, no una simple cuestión de gustos.

Según el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), esta discordancia está extendida tanto en España como en América incluso entre hablantes cultos. En Colombia, posiblemente sea la incorrección gramatical más frecuente, por encima del antidequeísmo (*estoy seguro que) y del habianismo (*habían muchos). Es tan frecuente que ni siquiera nuestro presidente se escapa de ella. A pesar de su proliferación y a pesar de no ser de aparición muy reciente, poco se menciona y seguramente no se hace hincapié en ella en ningún momento durante el ciclo escolar. Es más, lo más probable es que muchos profesores la cometan habitualmente. He observado que últimamente en El Tiempo se están cuidando de incurrir en ella. ¡Sinceras felicitaciones!

Es importante dar nombre a las incorrecciones, como primer paso para llamar la atención sobre ellas y ojalá para comenzar a erradicarlas. En las sucesivas ediciones de mi libro he denominado esta incorrección simplemente como «LE EN VEZ DE LES». Ahora pongo sobre el tapete el nuevo término LEÍSMO INDIRECTO u otros que también se me ocurren: ANTILESISMO o incluso LESFOBIA o FOBIA A LES. El tiempo dirá si alguno de ellos «pega». Espero, sí, que la Nueva gramática no le dé vía libre en vista de su arraigo entre «hablantes cultos», como ha hecho la Academia una vez con el leísmo masculino singular de persona y el leísmo de cortesía.

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