Noticias del español

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| Juan Recaredo
El Siglo de Torreón (Coahuila, México).
Viernes, 12 de enero del 2007

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA: SEGÚN EL SAPO ES EL LENGUAJE

A un mexicano en Puerto Rico se le ocurrió decir que le había picado un bicho y todos se rieron de él... A otro mexicano en Cuba le fue peor... Le preguntó a una mesera que si estaba buena la papaya y la chica «le ha pegao una clase de galleta chico, que por poco le tumba lo´ diente´...».


Una galleta en Cuba es una bofetada y la muchacha se la dio al mexicano porque creyó que le estaba haciendo preguntas indecentes… y es que para los cubanos la papaya es la parte más recóndita e identificativa del género femenino. La fruta que nosotros conocemos con ese nombre para ellos es fruta bomba.

El bicho en Puerto Rico es la parte más identificativa del organismo masculino, así que por eso se rieron del mexicano que dijo que le había picao uno…

Aún de región a región, dentro del mismísimo territorio nacional hay tantas diferencias idiomáticas, que batalla uno para entenderles hasta a los mismos hermanos mexicanos.

A mí me tocó en una ocasión vivir el caso: siendo de Monterrey y estando de paso por Chihuahua, la capital, me dicen «Vamos a una desponchadora» y hasta que llegamos me di cuenta que se trataba de lo que nosotros solemos llamar una vulcanizadora.

Ellos les dicen desponchadoras porque ahí se les quita lo ponchado a las llantas. Ponchado a su vez es un anglicismo. Viene del inglés to puncture que quiere decir punzar. En realidad una llanta ponchada debería de ser, entonces, una llanta punzada…

Nosotros a los establecimientos donde reparan llantas les llamamos vulcanizadoras por Vulcano, el dios del fuego, pero resulta que hace mucho que el parchado de las llantas casi no se hace por medio del calentamiento.

¿Qué diferencia hay entre una chuparrosa y un chupamirto? Ninguna. Es el mismo pajarito, pero uno que lo vio chupando un mirto le puso chupamirto y otro que lo vio libando de una rosa hizo lo propio y bautizó al animalito como chuparrosa.

Hubo aún otro más, que no sabía nada de flores y entonces le puso chupaflor o picaflor o chupamiel y el de la región naranjera le dice chupazar porque ahí las flores que alimentan al pajarito son principalmente las flores del naranjo, más comúnmente conocidas como azahares.

Hasta hubo quien le encontró al pajarito cierto parecido con una culebra por la forma en que tuerce el cuerpecillo y entonces le puso colibrí que es como una culebrilla.

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