Noticias del español

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| Juan Recaredo
El Siglo Durango (México)
Viernes, 9 de marzo del 2007

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA: EL SIGNO MALDITO DEL DINERITO

En transcripciones obtenidas de periódicos de fines del siglo XIX, se extraen algunas versiones que explican el origen del signo de pesos: esa letra S que lleva dos rayitas verticales encima y que ahora hay quien la simplifica poniéndole una sola (rayita).


Se dice que originalmente era un monograma con las letras US de United States, en donde la U perdió su curvita inferior y quedó convertida en la doble raya vertical.

Hay otra versión que señala que el peso mexicano (que también era estadounidense) valía ocho reales y que para identificar el guarismo ocho como signo, y no confundirlo con el ocho como cantidad, se le pusieron las dos rayitas.

Ambas versiones tienen algunos toques de verdad, aunque la explicación es un poco más complicada. Se remonta a la época de los Reyes Católicos (Fernando e Isabel) que aparte de ser los patrocinadores del viaje de Colón, tienen el mérito de haber acuñado la primera moneda del reino unificado de España: «el real de a ocho» conocido popularmente como «duro» en su versión de plata o «peso fuerte» en la de oro. Impulsado por el creciente poderío de la España conquistadora, el real se expandió rápidamente por toda Europa, por el Norte de África y llegó hasta Medio Oriente.

Esta moneda lucía en su anverso la imagen de las columnas de Hércules que habían sido consideradas hasta entonces como los límites del mundo. Hasta ahí llegaba la Tierra y después de eso «no respondo» decía Hércules porque se intuía que, traspasar la barrera, era ir derechito hacia un universo de terror y sobresalto.

Para advertir de ello, según la mitología, Hércules había mandado poner un letrero en las columnas que decía Nec plus ultra o sea: No hay más allá, y si te avientas, después no andes llorando y quejándote de que no te lo dije.

Pero pues Fernando y Chabelita, todavía con la euforia de que habían descubierto un Nuevo Mundo, querían seguir pregonándolo, querían gritar a los cuatro vientos que ellos habían tenido el valor de romper los límites del mundo, entonces a la moneda le agregaron una cinta de trazos curvos que decía: Plus ultra o sea, que sí hay más allá, y yo sé lo que les digo.

Después, con el advenimiento y difusión de la imprenta por el mundo, se dio a conocer el signo de la nueva moneda, formado con las dos rectas verticales que representaban las columnas herculanas y la franja sinuosa que representaba la cinta con la inscripción: Sí hay más allá, pásele pásele a conocer el Nuevo Mundo. Tráigase sus espejitos y se los canjeamos por collares, anillos, artesanías o terrenos por conquistar.

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