Noticias del español

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| Juan Recaredo
elsiglodetorreon.com.mx, México
Jueves, 2 de octubre del 2008

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA: EL LENGUAJE DIFÍCIL DEL TANGO

¡Cualquier muchacho a los 22 años le va a negar algo a una gringa! Si era una fascinante experiencia el solo hecho de hablar con ella. En su español mocho y como pudo, me dijo que si podía explicarle unas palabras del español que no comprendía. Oh, yes. Of course, le contesté yo, en un inglés muy bostoniano –it is my pleasure-. Con mucho gusto.


Entonces me mostró el escrito y francamente quedé horrorizado. Decía:

Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba,

meta punga, al codillo escolaseaba y a los burros se ligaba un metejón.

Cuando no era tan junado por los tiras la lanceaba sin tener el manyamiento, una mina le solfeaba todo el vento y jugó con su pasión.

Me quedé helado… ¡no entendía not even a potato, o sea, ni papa! Después me enteré que era una broma de unos compañeros argentinos que le habían endilgado a la pobre chica un tango de esos que ni los académicos, con toda su sapiencia, alcanzan a entender.

En realidad aquello prácticamente no era español. Bueno… pero no. Era lunfardo, el lenguaje de las clases más bajas de Buenos Aires y que ha dado pie a la letra de muchos tangos. Éste es uno de ellos y tratando de descifrarlo nos convencemos de que no podemos encasillar al idioma español en una sola versión. Hay el español argentino, el español mexicano y muchos más muy diferentes entre sí.

El tango de referencia se llama El Piruja y cuando se pone uno a escudriñarlo encuentra una que otra palabra reconocible, por ejemplo el laburu que es el laboro, el trabajo y también los tiras que vienen a ser los policías. Pero descifrarlo palabra por palabra está en chino… digo, bueno, está en lunfardo.

De todas maneras lo investigamos y encontramos una traducción aproximada de esa parte de El piruja que sería la siguiente: «Recordaba aquellas horas de diversión cuando salía del trabajo con los bolsillos vacíos y robaba dinero que apostaba y perdía y sacaba dinero de los bolsillos de otros que la amante de turno se gastaba».

Aún en el lenguaje cotidiano, los chés usan muchas palabras que nosotros no utilizamos y viceversa. Ellos dicen boludo por tonto, patoteros por montoneros, colectivo por camión de pasajeros, palta por aguacate, cargoso por latoso y a una película mala, en lugar de churro le dicen porro.

El chipi chipi en su tierra es garúa, los chaparros son petisos, las pantimedias son medibachas, los papalotes barriletes y en lugar de «móchate» los argentinos acostumbran decir: «ponete con la guita».

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