Noticias del español

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| Juan Recaredo
El Siglo de Torreón, México
Jueves, 5 de junio del 2008

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA: DE NOMBRES GENÉRICOS Y MARCAS REGISTRADAS

El idioma evoluciona y se enriquece constantemente agregando a su léxico neologismos, o sea, incorporando a su catálogo nuevas palabras que provienen de muy diversas fuentes. Una de ellas, quizá la más importante es el uso y la costumbre.


El léxico es el vocabulario: la lista de palabras que el idioma tiene a nuestra disposición por eso lo comparo con un catálogo.

Lógicamente también hay en nuestro idioma —como ha de haber en muchos otros— palabras que se desechan porque van quedando obsoletas, es decir, sin utilidad, fuera de uso y que llegan a ser consideradas arcaísmos, vocablos viejitos a los que ya nadie recurre y que por lo tanto, llega el punto en que se consideran incorrectos.

Entre los neologismos hay un renglón importante que son las palabras derivadas de nombres propios, algunas que nos llegan directamente y otras, la mayoría, que llegan a través de otro idioma.

La nicotina, por ejemplo, debe su nombre a Jean Nicot que, siendo embajador de Francia en Portugal se encontró un día con el tabaco y difundió su uso. La palabra nicotina llega a nosotros a través del francés.

La dalia, una flor nacional de México, debe su nombre a un botánico sueco de apellido Dahl, que fue el que la llevó de tierras mexicanas hasta Europa y ahí la dio a conocer.

Hay también los neologismos que provienen de marcas registradas. Son nombres propios que se convierten en genéricos, por ejemplo el caso de una marca que primero designa a un producto específico y después se usa para todo el género.

Es muy común por ejemplo que una persona invite a otra a tomar una desas aludiendo a un conocidísimo refresco de marca registrada, aunque después consuman productos de otra marca. Ese es un caso en que el nombre de una marca, se convirtió en nombre genérico.

Similar es el caso de los pañuelos desechables que ha llegado a ser sinónimo de cierta famosa marca registrada y uno se acostumbró a decir pásame los desos usando la marca para señalarlos y sin importar para nada la marca real de los pañuelos que le pasen.

Está también el caso de los curitas y el de los productos kodak, por ejemplo, entre otros muchos nombres de marcas que el pueblo ha adoptado como nombres comunes.

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