Noticias del español

| | | | | |

| María Luján Picabea
clarin.com, Argentina
Martes, 27 de noviembre del 2007

LAS PALABRAS DEL FÚTBOL, EL MATE Y EL COLECTIVO, EN LA ACADEMIA DE LETRAS

También incluyeron términos vinculados a la carpintería, el dinero, la carne y el pan.


«La lengua es del pueblo, la Academia sólo ha recogido de la boca viva del pueblo este material para devolverlo al pueblo», dirá una y otra vez Pedro Luis Barcia, el presidente de la Academia Argentina de Letras (AAL), y su discurso se poblará de voces de la calle que van colándose puertas adentro de la Academia. Esa es la idea de la colección, recientemente lanzada, La Academia y la lengua del Pueblo: tender un puente entre la disciplina académica y la espontaneidad del habla de los argentinos.

Se trata de ocho libros en los que se reseñan ocho diferentes léxicos, relativos a actividades y usos arraigados en el imaginario popular.

El primero de ellos es el Léxico del fútbol escrito por el académico Federico Pelzer; le sigue el Léxico del mate, trabajo a cargo de Pedro Luis Barcia y el Léxico del colectivo, elaborado por Francisco Petracca. A ellos se suman el Léxico de la carne, de María Antonia Osés; el Léxico del vino en el que trabajaron Liliana Cubo de Severino y Ofelia Dúo de Brottier. Y están además el Léxico del pan, de Olga Fernández Latour de Botas; el Léxico del dinero, de Carlos Dellepiane Cálcena, y finalmente el Léxico de la carpintería, de Susana Anaine.

El rescate de la oralidad es una de las máximas de este trabajo, que explora las entrañas creativas del pueblo. «La oralidad ocupa el primer lugar porque es más del 90 % de la lengua de los hombres. En la vida cotidiana una persona habla un 90 %, escribe un 6 y el 4 restante, lo gesticula», apunta el presidente de la Academia.

En gran medida, para sus libros los autores han arrancado las voces de la calle, de las casas, de conversaciones ocasionales y entrevistas, pero también de la televisión, la radio y la literatura. «Ese material luego ha sido ordenado con un criterio lingüístico», explica Barcia.

El lector reconocerá palabras que saltaron de los libros o cruzaron el tiempo. «Un léxico es una obra editada pero no concluida y eso es propio del dinamismo de la lengua —afirma Barcia, y sigue—. Hay palabras que reviven y se afirman, como bondi. Otras que van desapareciendo. Hay algunas que yo llamo brujas dormidas, como arbolito: cuando la realidad supera el hecho, la palabra que lo nombra desaparece. Y cuando vuelve a darse una situación similar, la palabra resucita».

Sacar a la Academia del límite de la Capital Federal y ponerla a trabajar con la lengua viva han sido dos de los grandes empeños que Barcia dice haber asumido al llegar a la presidencia de la AAL. La colección La Academia y la lengua del Pueblo va en ese camino y para el 2008 planea sumar ocho nuevos tomos.

Los académicos ya están trabajando con el léxico de la política argentina, el del ciclismo, la medicina popular, el andinismo y el automovilismo. Además habrá un léxico de la caña de azúcar, uno del tonelero y otro del telar. Pero para ello habrá que esperar unos meses. Por ahora nos sentamos a la mesa con un amargo o mejor con un vino, si no hay carne se come pan que hay que ahorrar para poder, el domingo, ir al partido. Eso sí, en colectivo.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: