Noticias del español

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| Susana Terrones JuárezDocente de la Universidad de Piurawww.peru21.peAbril del 2012

Las letras del español y sus nombres

Las letras o grafías, que representan en la escritura los sonidos de nuestra lengua, poseen un nombre que las identifica y distingue. Conviene conocer las características de las palabras que usamos para nombrarlas y las consideraciones, al respecto, de la nueva edición de la Ortografía de la lengua española de 2010.

 

Los nombres de las letras del español provienen directamente del latín, de ahí que los nombres de las vocales son su propio sonido; los de las consonantes añaden al sonido que cada una representa los apoyos vocálicos necesarios para su pronunciación, que por lo general los proporciona la vocal /e/: “be”, “ce”, “de”, “ge”, “pe”, “te”, “efe”, “ele”, “eme”, “ese”, etc.

 

Otros nombres como los de la k y q: /ka/ y /ku/ añaden al sonido /k/ una vocal de apoyo distinta; la denominación “equis” reproduce por escrito, con los apoyos necesarios, los fonemas que la letra x representa: /k + s/. Asimismo, “hache” procede del francés; “jota”, se origina en una variante gráfica de la i, proviene de “iota” (nombre griego de esa vocal); “uve” surge de la unión de los dos valores que originariamente tuvo: “u” (vocal) + “ve” (consonante); “uve doble” nace por duplicación de la “uve”.

 

Hasta hace poco, algunas letras de nuestro alfabeto recibían varias denominaciones: “be”, “uve”,  “uve doble” (en el español de España); frente a “be larga”, “be grande”, “be alta”; “uve”, “ve”, “ve corta”, “ve chica o chiquita”, “ve pequeña”, “ve baja”; “ve doble”, “doble ve”, “doble u”, “doble uve” (en el español de América). Además, “i griega” o “ye”; “zeda” o “zeta” y sus variantes “ceda” y “ceta” para z; “ere” para r (vibrante simple) y “erre” para rr (vibrante múltiple), etc.

 

La nueva edición de la Ortografía de la lengua española (2010) propone un solo nombre para cada letra, para unificar su denominación en la enseñanza de la lengua española: “be”, “uve”, “uve doble”, “erre”, “erre doble” o “doble erre”, “ye” (en lugar de “i griega”). La desaparición de la “i griega” afecta también a la “i latina”, que pasa a denominarse simplemente “i”. Sin embargo, hay libertad para seguir llamando a estas letras como antes (“ye” o “i griega”, “uve” o “ve corta” o “ve chica”, pero no se llama *ere a la vibrante simple, sino “erre”).

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