Noticias del español

| Amando de Miguel (Libertad Digital.com, España)

Las distorsiones del lenguaje

En verano las noticias son más noticias. Quiero decir que se exagera su dramatismo. Es lo que en la época de las linotipias llamaban los periodistas hinchar el telegrama. Por ejemplo, el terrible accidente ferroviario de Santiago. Algunos comentaristas dejaban caer lo de la «zona cero».

El término se empleó en su día para los bombardeos masivos de la II Guerra Mundial y sobre todo por el de las dos bombas atómicas sobre Japón. Se quería decir que la cota cero era el momento en el que la explosión afectaba al suelo, al objetivo. Luego se aplicó al atentado de las Torres Gemelas. La devastación que produjo semejaba la de un gran bombardeo. A partir de ahí cualquier desastre tiene su zona cero, lo que resulta difícil de entender. ¿Cuál será entonces la zona uno? Como resulta incomprensible lo de «minuto cero» para indicar el comienzo (ahora se dice «inicio») de algo. Se pronuncia con cierta gravedad. Algunos se percatan de lo absurdo de la expresión y dicen «minuto uno». Supongo que es un término de los cronistas deportivos, que deben dramatizar la cosa.

En estos días veraniegos menudean los sucesos violentos por razones conocidas en las que no voy a entrar. Resalta en algunas crónicas que «el cuerpo (quiere decir el cadáver) está siendo buscado por los perros de la Guardia Civil». Es un buen ejemplo de retruécano. Peor lo es cuando se nos dice con arrobo en las noticias que el Rey ha recibido en audiencia a un guardia civil con uno de esos perros rastreadores de cadáveres o explosivos. Se añade el detalle de que «es el primer animal que recibe el Rey en audiencia». No será el primero, digo yo, y conmigo cientos de doctores.

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