Noticias del español

| Álex Grijelmo (El País.com, España)

Las banderas no se ofenden

Un objeto no puede sentirse ofendido. Tampoco una idea.

Un objeto no puede sentirse ofendido. Tampoco una idea. Por mucho que lo intentemos, ni una mesa se dará por injuriada ni el concepto «libertad» creerá que lo hemos menospreciado.

«Ofender» se define en el Diccionario como ‘humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien, o ponerlo en evidencia con palabras o con hechos’. «Ultrajar» equivale por su parte a ‘ajar’ o ‘injuriar’, donde «ajar» se corresponde con la acepción de ‘tratar mal de palabra a alguien para humillarle’; y donde «injuriar» equivale a ‘ultrajar’; y «ultrajar», a ‘despreciar o tratar con desvío a alguien’. Definiciones todas ellas en las que el indefinido «alguien» solo puede referirse a personas.

«España» es una palabra que representa una cosa o una idea: o bien un territorio físico o bien el concepto espiritual de una nación. «España» no tiene emociones, ni ojos, ni boca, ni brazos ni axilas, ni rodillas ni corvas. ¿Cómo se podría entonces ofender a España, según señala un proyecto de ley, si España no es «alguien», sino «algo»? España o la bandera son algo que amamos, algo que nos une o nos separa, no son alguien que sufre, que hace o deshace (salvo en usos metafóricos que representen a unas personas; por ejemplo, si decimos: «España es alguien en el fútbol mundial»).

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