Noticias del español

| | | | | | |

| Agencia EFE

Las Academias viven del pueblo y «beben» el idioma en los bares y en la calle

Los académicos de la Lengua reconocieron que con tal de observar el habla, «beben» no solo en los libros sino en los bares y cantinas, en las calles y en el metro, porque «los amos y señores de la lengua son los hablantes».

«Las Academias vivimos del pueblo», dijo el presidente de la Academia Argentina de la Lengua, Pedro Luis Barcia, en el homenaje que estas instituciones recibieron en la Feria del Libro de Guadalajara (México) y en el que demostraron tener un sentido del humor a prueba de bomba.

Y es que de «bombas» iba la cosa, porque el periodista y escritor Álex Grijelmo, moderador del acto, les fue lanzando a los directores y presidentes de las Academias tópicos que circulan sobre quienes velan por la unidad de la lengua y procuran mejorarla con sus obras.

Antes del «bombardeo», desactivado con total soltura por los académicos, el presidente del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, recordó la gran labor que hacen estas instituciones y dio las gracias a los países americanos «por haber hecho grande» la lengua que nació en tierras castellanas.

La consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, María José Salgueiro, manifestó el apoyo de su Gobierno a las Academias y entregó sendas «Ñ» de cristal, como «símbolo del español», al director de la Academia Mexicana, José Moreno de Alba, y al vicedirector de la Real Academia Española, José Antonio Pascual.

A partir de ahí se acabó el tono serio del acto, y Grijelmo, presidente de la Agencia Efe, sentenció: «La Real Academia Española (RAE) es la que impone cómo se debe hablar y escribir en Hispanoamérica».

Moreno de Alba aseguró que «nunca ha sido así», pero en los últimos años, aún menos, porque todas las Academias trabajan juntas en la elaboración de obras como el Diccionario, la Gramática o la Ortografía.

«Es un mito que la RAE sea autoritaria; no podría serlo porque la lengua pertenece a los hablantes». Las Academias observan el desarrollo de la lengua, estudian su pasado y el presente para mejorar «la manera de pronunciarla, de construirla y de enriquecer el vocabulario», afirmó Moreno de Alba.

Grijelmo contraatacó al señalar que las Academias «beben mucho en los libros y poco en los bares», bomba que desactivó con maestría Pascual al insistir en que los académicos «beben en todas partes», y de ese contacto con la calle sacan la materia prima de la que están hechas las obras que publican.

«Sí. Estamos en las cantinas», aseguró Moreno de Alba, que aprovechó la ocasión para decir que el Diccionario de mexicanismos que se publicará en breve contiene muchos términos del habla popular y un buen número de «palabras malsonantes», pues la gente las dice y ellos las recogen.

Y en la línea de los bares, Alfredo Matus, director de la Academia chilena, aludió al «gran vino de nuestra lengua», que tanto confortó al pueblo chileno en los difíciles momentos del terremoto que destruyó parte del país a finales de febrero de este año. «Somos escritura, lengua y vino que nos alienta y nos une», dijo.

«No podemos detener el río de la lengua», aseguró el académico chileno, para quien las grandes publicaciones académicas son como «fotografías instantáneas» del habla, pero «la lengua sigue su camino». Y la escritura «tampoco es un código estático», sino que hay que actualizarlo.

Matus señaló que «cada cual puede escribir como quiera con tal de que se le entienda».

Gerardo Piña, director de la Academia Norteamericana de la Lengua, barrió para casa y dijo que «el futuro del español está en Estado Unidos». La lengua de Cervantes tendrá «un sabor anglófilo».

Lo que no cree Piña es que el futuro esté en el «spanglish», esa mezcla de español e inglés que se da en Estados Unidos, y que es «un fenómeno social».

Las mujeres académicas respondieron al tópico de que estas instituciones «son machistas». Ellas constituyen la prueba de que las cosas van cambiando, aunque «lentamente», como lo hace la sociedad.

Por su lado, la Academia Argentina adelantó que está preparando un Diccionario de dudas argentinas.

El vicedirector de la Real Academia Española, José Antonio Pascual, concluyó que los académicos son «personas llenas de vida, dispuestas a trabajar por la lengua».

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: