Noticias del español

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| Fernando Díez Losada
nacion.com, Costa Rica
Domingo, 27 de diciembre del 2009

LA TRIBUNA DEL IDIOMA: ORDENADOR Y COMPUTADORA

¿Llegó tarde el idioma español al bautizo de los términos informáticos? Si así fuera, no es la primera vez ni será la última.


Con frecuencia se acusa a la lengua castellana (al menos en lo que se refiere a su léxico oficial) de haber coqueteado excesivamente con los vocablos literarios en detrimento de la terminología técnica y científica, la eterna cenicienta del DRAE.

Pero, yéndonos unos años atrás, en este asunto de lenguaje y computación, la Academia tuvo ya sus primeros problemas en el propio nombre de la criatura. En efecto, en España llaman ordenador al aparato conocido en Hispanoamérica como computador-computadora . Los españoles tomaron la palabra del francés ordinateur; los de este lado del charco la recogieron del inglés computer. Resultado: empate a uno.

Naturalmente el DRAE registra ambos términos y se esmeró —con inequívoca predilección— en la definición de ordenador; sin embargo, en su próxima edición (23.ª) en ordenador remite a computadora electrónica, que define así : 'f. máquina electrónica, analógica o digital, dotada de una memoria de gran capacidad y de métodos de tratamiento de la información, capaz de resolver problemas matemáticos y lógicos mediante la utilización automática de programas informáticos'.

No obstante, a la hora de buscar un verbo con el sentido de someter datos al tratamiento del ordenador o computadora, la Academia acuñó (en un proceso ortodoxo) computadorizar y desechó un posible ordenadorizar, derivado del presunto favorito ordenador.

Esto ocurrió en la edición del DRAE de 1984. Y ya para entonces la gente se había inclinado por computarizar (calco del inglés to computerize), con lo cual evitaba el trabalenguas computadorizar («El texto está computadorizado, ¿quién lo descomputadorizará? ; el descomputadorizador, etc.»).

Por muchos años los filólogos de buena voluntad peleamos por implantar el académico computadorizar frente al heterodoxo computarizar. Y casi lo estábamos logrando. Pero, ¡oh sorpresa!, la penúltima edición del DRAE (1992) registra ya computarizar, incluso con preferencia sobre computadorizar. ¡No somos nada!

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