Noticias del español

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| Jorge Covarrubias (Associated Press)
El Nuevo Herald (Miami, EE. UU.)
Jueves, 11 de mayo del 2006

LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA: FOLIOS ANTIGUOS Y COMPUTADORAS

En medio de folios antiguos y computadoras modernas, la Real Academia Española de la Lengua es un hervidero de actividad.


La venerable institución fundada en 1713 está preparando una versión reducida de su Diccionario para noviembre y una versión actualizada de su Gramática que completará a principios del 2007 para publicar hacia fines de ese año.


Y por medio de la Asociación de Academias, que congrega a las 22 academias de la lengua española, está avanzada en la preparación de un Diccionario Académico de Americanismos que espera concluir para fines del 2008.

Mientras tanto los académicos siguen actualizando permanentemente su diccionario, atendiendo propuestas y preguntas de las academias, enriqueciendo una numerosa base de datos textual y oral asistida por computadoras y respondiendo consultas idiomáticas de todo el mundo.

«El objetivo básico de la lengua -y de la Academia- es servir a la unidad del idioma», dijo a la AP el director de la Real Academia, Víctor García de la Concha.

«Antes de fines de año, para noviembre, vamos a publicar una edición reducida del Diccionario que incorporará todo lo agregado desde 1991», agregó el académico.

«Y esperamos completar la gramática en una reunión en Medellín previa al IV Congreso de Cartagena de Indias en marzo del 2007», dijo. «Por primera vez la gramática será del español total, ahora también con aporte de la prensa».

«Esa obra se va a ver como la radiografía del español», se entusiasmó de la Concha.

Por su parte el español Atanasio Herranz, de la Academia Hondureña de la Lengua y representante de la Asociación de Academias, anticipó que esta organización prepara un ambicioso proyecto, el Diccionario Académico de Americanismos, con por lo menos 50.000 entradas y quizás muchas más.

«Nos quedan dos años y medio de trabajo», dijo Herranz.

Además de su definición, cada uno de los términos aparecerá clasificado en 20 categorías, como su etimología, campos semánticos, variantes, sinónimos, valoración social y estilo.

La actividad de la Academia es constante, pero las sesiones de los jueves a partir de las 6 de la tarde tienen un sabor especial. Alrededor de una mesa oval forrada de terciopelo verde, y provistos de diccionarios, anotadores y micrófonos, los 46 académicos se congregan para su más importante reunión semanal.

De un armazón también ovalado cuelgan finas lámparas sobre cada uno de los escritorios, y cortinados de terciopelo rojo atenúan la acústica del salón.

El director de la RAE explica que el pleno de la Academia se divide en «plenillos», o sea comisiones, y cada una de éstas se encarga de tratar temas específicos. «Al pleno le reservamos las cuestiones de más envergadura».

Cualquiera de los académicos presentes -o de las 22 academias- pueden presentar propuestas. «Ahora estamos tratando dos pedidos de academias latinoamericanas», dijo de la Concha. «Estamos afinando las definiciones de los términos 'cultura' y 'occidente'».

De las comisiones delegadas, las conclusiones pasan a la llamada comisión delegada del pleno, de siete miembros, incluyendo el director de la Academia, y de allí, si corresponde, al plenario.

De manera similar a lo que ocurre en francés y a la inversa del inglés, el español tiene en la RAE un equivalente a la Corte Suprema del idioma español, cuyas decisiones lingüísticas son la última palabra para los 450 millones de hispanohablantes en el mundo.

El español es lengua oficial en 18 países, cooficial en dos (Paraguay y Perú), convive en Puerto Rico con el inglés y en Guinea Ecuatorial con el francés y tres lenguas vernáculas, según precisa Herranz. Además se habla en muchas otras naciones, incluyendo decenas de millones de personas en Estados Unidos y una comunidad reducida en las Filipinas.

La RAE recibe dinero de las ediciones sucesivas de su Diccionario, Gramática, Ortografía y otras publicaciones. «Nosotros repartimos todos los beneficios editoriales con todas las academias», dijo el titular.

A veces, la Academia ha desempeñado tareas diplomáticas, como la gestión que efectuó de la Concha ante los gobiernos latinoamericanos para promover las academias respectivas.

«Me reuní con los gobernantes para asegurarme de que se cumpliera un convenio multilateral firmado en Bogotá en 1960 por el cual todos los gobiernos se comprometieron a dar a cada academia un lugar digno», dijo de la Concha. Sus dos giras de reuniones diplomáticas permitieron que algunas academias que no tenían sede consiguieran una.

La Academia -a la que pertenece Mario Vargas Llosa desde 1996- cuenta con tres bibliotecas que atesoran riquezas lexicográficas, como un manuscrito del Libro del Buen Amor de 1390, el borrador original del Don Juan de Zorilla de 1840 y otro de Gonzalo de Berceo sobre San Millán de la Cogolla del siglo XIII.

Pero contradiciendo una imagen popularizada de la Academia como una congregación de ancianos anticuados y engolados, la institución lleva ya quince años computerizada.

«Presumimos estar a la cabeza de la lingüística computacional», enfatizó el director.

Rafael Rodríguez Marín, subdirector del Instituto de Lexicografía de la Academia, dijo que en 1991 se tomó contacto con IBM y afirmó que las computadoras han cambiado el proceso.

«La lexicografía es la disciplina que más se ha beneficiado de la informática», afirmó. La lexicografía es la técnica de composición de léxicos (vocabulario) y diccionarios.

En el Departamento de Banco de Datos, los académicos y otros asistentes -muchos de ellos jóvenes y todos profesionales- trabajan desde 1993 en un banco de datos del español en dos secciones. Una va desarrollando una muestra representativa del idioma a lo largo de la historia, y otra recoge el uso del español en los últimos años y las variantes en todos los países donde se habla español.

El conjunto de ambos ofrece unos 410 millones de registros.

El banco de datos actual recoge muestras orales, entre ellas de radios españolas y latinoamericanas.

El Departamento de Lingüística Computacional es un sueño para quienes sufrieron con el aprendizaje de la gramática en su época estudiantil.

Programas especiales de computación toman cualquier texto y lo analizan morfológica y sintácticamente para determinar en pocos instantes la función de cada uno de sus términos, en lo que se denomina proceso de desambiguación, o sea, las operaciones necesarias para que una palabra, frase o texto pierdan su ambigüedad.

El programa establece todas las funciones que puede desempeñar una palabra en la oración y, por el contexto, determina la que corresponde. Por ejemplo, «la» puede ser artículo femenino (la casa), sufijo que denota objeto directo o término de la acción (mirarla) o sustantivo (la nota musical la). El programa va eliminando las funciones que no corresponden y hasta establecer cuál es la correcta.

El Servicio de Consultas a cargo del Departamento de Español al día, creado en 1998, responde a las inquietudes de cualquiera que dirija su pregunta a la RAE por medio de la internet.

Rodríguez Marín dijo que se reciben entre 350 y 400 consultas diarias, desde periodistas interesados en la corrección de un vocablo hasta estudiantes preocupados por un examen próximo.

«El 50% proviene de España, el 40% de países de habla hispana y el 10% del resto», dijo. «Entre los latinoamericanos hay una presencia mayor de consultas de México, Argentina y Chile».

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