Noticias del español

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| Ángeles Caso
Siete Semanal,Burgos (España)
Jueves, 12 de febrero del 2009

LA PRESENCIA DE MUJERES EN LA RAE CONTINÚA SIENDO ANECDÓTICA

En la actualidad forman parte de la Academia tres mujeres entre los 40 integrantes totales. La institución señala que se ha ido adaptando a los tiempos.


El lunes 9 de febrero se conmemoró el ingreso de la primera mujer en la Real Academia Española (RAE). La mujer a la que nos referimos es la escritora Carmen Conde quien se convirtió en 1978 en la primera mujer de la RAE. En la actualidad hay tres mujeres: la escritora Ana María Matute, la historiadora Carmen Iglesias y la científica Margarita Salas. La Real Academia Española se fundó en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena. Felipe V aprobó su constitución el 3 de octubre de 1714 y la colocó bajo su «amparo y Real Protección». Por lo que se puede decir que han transcurrido casi tres siglos para que una mujer esté en la relación de académicos.

José Manuel Blecua, secretario de la RAE, expresó su extrañeza de que no figuren candidaturas de mujeres. «Me parece increíble que no haya mujeres tan listas o tan tontas, como los que hemos ingresado ya, para formar parte de la Real Academia Española. No se trata de una cuestión de cuotas, sino de puro sentido común porque muchas mujeres destacan en la literatura, el teatro, la ciencia, la filología o el cine».

Pero, en opinión de muchas personas, la Real Academia Española no sólo no refleja los vientos sociales y culturales que soplan cada vez con más fuerza a favor de la igualdad en lo que se refiere a presencia de mujeres y hombres, también en lo referente a los términos que incluyen y aquellos que siguen sin pasar a formar parte del Diccionario.

El propósito de la RAE es, según consta en la página web de la organización, «fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza». Tal finalidad se representó con un emblema formado por un cristal en el fuego con la leyenda «Limpia, fija y da esplendor», obediente al propósito enunciado de combatir cuanto alterará la elegancia y pureza del idioma, y de fijarlo en el estado de plenitud alcanzado en el siglo XVI. Según señalan la institución ha ido adaptando sus funciones a los tiempos que le ha tocado vivir.

Actualmente y según lo establecido por el artículo primero de sus Estatutos, la Academia «tiene como misión principal velar porque los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico».

Pero hay numerosos ejemplos en los que la Academia suele ignorar largos años de trabajos científicos realizados por mujeres al no reconocer, por ejemplo, la diferencia entre sexo y género y entre violencia doméstica y violencia de género, tal y como sucedió cuando se procedió a la aprobación de la Ley Integral de Violencia de Género, y, haber propuesto, como consecuencia, que dicha Ley se denominase «Ley Integral contra la violencia doméstica o por razón de sexo» cuando su significado no es el mismo.

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