Noticias del español

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Francesc Bombí-Vilaseca,

San Millán de la Cogolla.

La Vanguardia.com 

LA POÉTICA DE UNA COLA DE VACA


Un grupo de expertos analiza el lenguaje deportivo en el monasterio de Yuso. 


Dos lingüistas llegan a unas jornadas de estudio y empiezan a hablar sobre la reciente final de la Liga Europa entre el Atlético y el Athletic Club. La conversación no es impropia, sino que está plenamente en su contexto: así transcurren algunos de los momentos previos al VII seminario internacional de Lengua y Periodismo, que ha analizado estos días en el monasterio de Yuso el uso del lenguaje en el periodismo deportivo. En el encuentro, periodistas y lingüistas destacaron la capacidad de esta especialidad para innovar en el lenguaje como un reflejo también de la importancia que la sociedad da a la práctica deportiva. 

Si en la Edad Media las justas entre caballeros podrían cumplir el doble papel de entrenamiento para la guerra y la creación de héroes que modelarán las aspiraciones populares, hoy es sobre todo el deporte el que asume la función de reencontrar al individuo con la tribu para revivir emociones de batalla y crear los modelos de una parte importante de la sociedad. Sin ir más lejos, en el Curial e Güelfa, clásico anónimo en catalán del siglo XV, el protagonista, cuando no se está ejercitando para los combates que lo convertirá en héroe, «tot lo jorn jugava pilota davantlo palau». En castellano, sin embargo, la palabra deporte (como deport en catalán) tenía durante los siglos XV y XVI el significado referente a diversión, el placer o un pasatiempo, y así fue usada en el Cantar de Mío Cid o en la obra de Gonzalo de Berceo. No fue hasta el siglo XIX en que fue adquiriendo el significado actual de actividad física y competitiva, como recordó José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española y presidente de Fundéu BBVA. En catalán, es precisamente durante este cambio semántico cuando se pasa a confundir y a optar preferentemente por esport, derivado del inglés sport

Las jornadas también sirvieron para dar a conocer iniciativas como la revista Panenka, que quiere plantear un periodismo cultural a partir del entorno deportivo bajo el lema «El fútbol que se lee». La directora del Termcat, Rosa Colomer, habló sobre el Diccionari General de l’Esport, que recoge miles de términos en catalán, castellano, inglés y francés. 

A pesar de la creencia de que los medios deportivos se han despreocupado mucho por el uso de la lengua, los estudios apuntan precisamente lo contrario. «Ha habido una creatividad exuberante en tres niveles: fónico, léxico y sintáctico», argumentó el lingüista Jesús Castañón. Ver a los responsables de los controles antidopaje como «vampiros», hablar de una «cola de vaca», de una «vaselina», ponerle a un jugador de fútbol o baloncesto un «sombrero», no empobrece el lenguaje sino que lo enriquece.

En la creación léxica abundó también Susana Guerrero, de la Universidad de Málaga, que repasó algunas de las fórmulas más habituales en el lenguaje deportivo: sufijos aumentativos, en ocasiones con desviación semántica, como en los casos de partidazo, el villarato, una finalísima o hablar de un jugón como de quien juega bien, en lugar del que juega mucho. Con todo, también hay aspectos que mejorar, como el exceso de anglicismos, puesto que se puede combinar el hat-trick con el triplete, y rehuir los tópicos. 

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