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www.lavanguardia.es, España

Lunes, 14 de febrero del 2011

LA PALABRA QUE NO SE PUEDE ESCRIBIR


La ele geminada catalana asoma como solución para un problema ortográfico del español.


En tres días, el blog del arácnido ha recogido dos centenares de comentarios de lo más variopinto, que dan, ya sólo por su número, la dimensión de un problema irresoluto: una anomalía del sistema de escritura. Es decir, podemos decir sal+le, pero no podemos escribirlo con la ortografía en la mano. Un bug, lo llaman, que en inglés significa chinche, insecto, y se refiere a aquella imperfección que alberga todo programa informático que se precie. En definitiva, es el agujero que buscan los piratas para acceder a las tripas de los códigos base y demás recovecos.

Entre las propuestas lanzadas por los comentaristas, sorprende la solución de la cuneta, que supone hacer como aquel sargento de atestados que, no sabiendo si arcén se escribía con hache, empujó la cabeza del accidentado hacia la cuneta y ordenó a su subordinado: «Pon cuneta». Mirar hacia otro lado es la solución de los que dicen que en lugar de «sal+le al paso», se diga «sal a su paso»; o bien, echando mano de la rica dialectología del español, emplear el voseo hispanoamericano: «salile al paso»; o el imperativo andaluz: «sarle al paso», que es como salirse por la tangente.

Luego están los que proponen una modificación ortográfica, bien con un guión: sal-le; bien añadiendo una hache que evite la formación de la elle: salhle; y, aun, reclamando la incorporación del punto volado de la ele geminada del catalán: sal·le.

Cierto es que modificar las reglas ortográficas para un solo caso es un esfuerzo innecesario. Resulta más lógico decir «sálele al paso», echando mano de una vocal de apoyo, una vocal epentética, que sirve para facilitar la pronunciación. Es el mismo caso de la d de pondré o tendré –en lugar de los originales ponré o tenré–, por ejemplo. La de sálele parece la solución más espontánea. Sin embargo, también tiene un pero: coincide con el imperativo del verbo salar en el trato de usted: «Sálele la ensalada, que él tiene el brazo escayolado». Pero seguro que el contexto ayudará.

 

Por: Magí Camps

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