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| Alexis Márquez Rodríguez
Últimas Noticias, Caracas (Venezuela)
Domingo, 24 de febrero del 2008

LA PALABRA: PREVARICAR

«Prevaricar» es «Cometer el delito de prevaricación. ||2. Cometer cualquier otra falta menos grave en el ejercicio de un deber o función (…)» (DRAE). La «prevaricación», según el mismo diccionario, es el «Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario». Y «prevaricador», por supuesto, es el «Que prevarica», pero también el «Que pervierte o incita a alguien a faltar a las obligaciones de su oficio o religión» (Ibídem).


El Diccionario CLAVE sigue de cerca al DRAE, pero agrega matices interesantes: «prevaricación. Delito que consiste en el incumplimiento por parte de los funcionarios públicos de sus obligaciones específicas o en el dictado de resoluciones manifiestamente injustas, especialmente si lo hacen para obtener un beneficio propio: El juez que dicta a sabiendas una sentencia injusta comete prevaricación».

La «prevaricación» es, pues, un delito que no puede cometer cualquier persona, sino sólo aquellas que están investidas de una función pública: «una autoridad, un juez o un funcionario» precisa el DRAE.

Aunque los diccionarios no lo dicen expresamente, el delito de «prevaricación» está estrechamente vinculado con el juramento que los funcionarios públicos deben prestar al momento de hacerse cargo de la función que se les atribuye. De hecho, «prevaricar» es violar o incumplir el juramento que se ha prestado. De ahí que la juramentación de un presidente, un ministro, un gobernador, un diputado, un alcalde, un juez o cualquier otro funcionario tenga mucha más importancia de lo que comúnmente se cree, pues no se trata de un simple ritual intrascendente, sino que es la base jurídica y ética para prevenir el delito de prevaricar, y una vez cometido, hacer viable o fundamentar el enjuiciamiento y castigo del prevaricador.

«Prevaricar» deriva del vocablo latino praevaricari, que significa «entrar el abogado en complicidad con el de la parte contraria». La palabra latina, a su vez, significaba originalmente «torcer o apartarse de la línea recta al abrir surcos con el arado», de donde pasó a significar también «tener las piernas torcidas» o ser «patizambo».

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