Noticias del español

| |

| Alexis Márquez Rodríguez
Tal Cual, Venezuela
Domingo, 21 de septiembre del 2008

LA PALABRA: PITIYANQUI (2)

A propósito del artículo anterior, sobre el vocablo «pitiyanqui», recibo un amable mensaje, que mucho agradezco, del amigo lector Valmore Carrillo acerca de este vocablo. Sostiene él que «pitiyanqui» es palabra compuesta de «pity» y «yanqui». «Pity» significa 'lástima', 'dar lástima, compadecerse de…', 'lastimosamente'. «Yanqui» (yankee en lengua inglesa) es una manera, hoy general, de designar a los estadounidenses. De modo que «pitiyanqui» podría traducirse como 'pobre yanqui', en el sentido de 'lastimoso'.


Según ello, la palabra «pitiyanqui», sin duda de origen puertorriqueño, no está formada con una alteración del vocablo francés petit ('pequeño'), tal como lo supuso don Mario Briceño Iragorry en un artículo publicado en 1956. Aquel origen me parece más apegado a la realidad. Siempre me pareció un poco forzado lo relativo a petit, y el propio don Mario lo asomó como una mera hipótesis.

El amigo Carrillo se ufana de haber «corregido» a la Real Academia, en una comprensible expresión de sana vanidad. Pero no es tan grande la hazaña, pues la Real Academia, como toda institución formada por seres humanos, es susceptible de equivocarse, sobre todo en la elaboración del diccionario. Afortunadamente tiene también la buena costumbre de rectificar y corregir sus propios errores.

En cuanto al significado y uso de la palabra «pitiyanqui», ratifico lo que dije en el artículo anterior. El «pitiyanqui» no es sólo el 'Imitador del estadounidense', como lo define el DRAE. Es mucho más que eso. No merece tal calificativo la persona que, más que querer imitar al yanqui, expresa de alguna manera su deseo de mejorar su modo de vida y de fortalecer su autoestima. El «pitiyanquismo», en cambio, es una mentalidad, muy frecuente en los nuevos ricos, sobre todo en los que lo son vertiginosamente, de la noche a la mañana, que caen fácilmente en el consumismo desenfrenado, visto no sólo en la cantidad de sus compras, sino también en la ostentación de los sellos «de marca» de los objetos que se complacen en comprar, desde los más fastuosos vehículos hasta los más sofisticados enseres domésticos, pasando por los trajes de famosas marcas. Esos son los verdaderos «pitiyanquis».

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: