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| Alexis Márquez Rodríguez
Últimas Noticias, Venezuela
Miércoles, 29 de octubre del 2008

LA PALABRA: CORIANO Y COREANO (2)

Vimos que los gentilicios son palabras compuestas con el nombre del lugar de que se trate, más un sufijo que sirve específicamente para formar los gentilicios: «-ano», «-eño», «-es», etc. Por regla general, al formarse el compuesto, en la raíz, o sea, el nombre del lugar, se pierde o debilita una o más de sus letras finales. Es así como Coro nos da «cor(o) + «-ano», con transformación de la «a» en «i». «Coreano», por su parte, es el gentilicio de Corea, que en su formación pierde la «a» final, pues la «a» del gentilicio es la del sufijo «-ano».


Hay gentilicios que se forman con el sufijo «-es»: «barin(as)» + -«és»; «cuman(-á)» + «-és».

Los hay también terminados en «-eño»: «portugues(a)» + «-eño»; «cojed(es)» + «-eño»; «margarit(a)» + «-eño»; «cara(cas)» + «cara(qu)» + –«eño”. Obsérvese en este caso que además de perder el nombre Caracas la sílaba «cas», transforma el fonema «ca» en el fonema «qu».

Hay también gentilicios terminados en «-ero»: «Maracay» + «-ero» (sin pérdida de ninguna letra); «maracaib(o)» + «ero»; «carúpan(o)» + «-ero».

Terminados en «-ense»: «san cristóbal» + «-ense»; «canad(á)» + «-ense». En este caso no se pierde la «a» final del nombre, sino que se convierte e «i».

Capítulo aparte corresponde a los gentilicios especiales, terminados en sufijos distintos de los que habitualmente sirven para formarlos. El caso más notorio en Venezuela es «maracucho», que se forma de la raíz «marac(aibo)» + «-ucho». Lo curioso es que el sufijo «-ucho» es despectivo, por lo que se supone que quien acuñó el término lo hizo en burla de los oriundos de Maracaibo. Sin embargo, con el tiempo y el uso «maracucho» ha perdido ese rasgo peyorativo, y hoy son incontables los maracuchos orgulloso de su gentilicio. Otros por el estilo son «asuntino», de La Asunción; «gracitano», de Altagracia de Orituco; «pascuense» de Valle de la Pascua, etc.

En España hay gentilicios extraños, que provienen de nombres antiguos, latinos, de lugares que hoy se llaman de otro modo: «antuerpiense» son los de Amberes (Bélgica), porque en Latín esa ciudad se llamaba Antuerpia; «bilbilitano» es el de Calatayud, que en Latín se llamaba Bílbilis; «emeritense» es sinónimo de «merideño», porque en Latín la ciudad de Mérida se llama Emérita. Y «complutenses» son los de Alcalá de Henares, porque esta ciudad se llama Complutum en Latín.

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