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Alexis Márquez Rodríguez  

Últimas Noticias (Venezuela)

Domingo, 15 de enero del 2012

LA PALABRA: COMODINES (y 6)


Hemos visto una serie de palabras de uso frecuente en nuestro país, cuya característica principal es que sirven para expresar numerosas ideas, por lo que suele llamárseles «comodines», aplicando metafóricamente este vocablo, que pertenece al lenguaje propio del juego de cartas, de donde, por extensión, ha pasado a significar lo que el DRAE define como 'Cosa que se hace  servir para fines diversos, según conviene a quien la usa'. Así hemos  comentado vaina, coroto, chévere, cosa, perol, perola, perete, pereto y guarandinga. 


No son los únicos,  sino los más usuales. Otros «comodines» que usamos en Venezuela con alguna frecuencia son cachivache,  cacharro, cacharra, trasto, trebejo, bártulos, bicho, bicha, macundos, macundales, tereque, pereque, perendengue, chécheres,  lavativa, varilla, coso, jeringa, magaya, periquera, mariquera… Algunos de estos son de uso regional o local. Además, muchos de los «comodines» de que he hablado no son de uso exclusivo venezolano, y se emplean en otros  países hispanoamericanos, incluso en España.

Muchos de estos «comodines», según ya vimos, generan derivados. Algunos  son, en este aspecto, realmente fecundos, como bicho, que además de la forma  femenina, bicha, da origen a derivados como bicharaco, bicharango, bicharanga, bichurango, tal como lo registra el profesor Rosenblat en sus  Buenas y malas palabras.

La formación y uso de los «comodines» es una manifestación muy elocuente del dinamismo de la lengua. Los idiomas, en general, son muy creativos, pero hay algunos que son más creativos que otros. El nuestro, quizás por su gran extensión  geográfica, posee en ese sentido una gran fuerza y variedad. En lo cual también influye de manera determinante su carácter mestizo, y sobre todo el tipo de su mestizaje. El Castellano, en efecto, es uno de los idiomas que mayor número de influencias recibe, pues a las remotas raíces celtas e iberas deben sumarse las latinas, más las de las lenguas de los distintos pueblos que  pasaron por la Península Ibérica o se quedaron en ella (árabes, judíos, germanos,  godos, visigodos, etc.), las lenguas africanas, y, por si fuera poco, las de los pueblos  indígenas de América.

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