Noticias del español

| |

| Alexis Márquez Rodríguez
Últimas Noticias, Venezuela
Domingo, 31 de octubre del 2010

LA PALABRA: CARISMA

El sustantivo «carisma» es de uso frecuente en Venezuela. Se emplea principalmente en el campo político, pero de hecho es aplicable a cualquier actividad humana. El DRAE lo define como 'Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar'. Esta es su acepción general, pero el DRAE registra una segunda, específicamente referida al campo religioso: «2. M.. Rel. Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad».


También es frecuente el uso del adjetivo «carismático», para calificar a la persona que tiene «carisma»: «Fulano es un tipo carismático”, se dice de un líder político, pero lo mismo puede decirse de un deportista, de un profesor, de un sacerdote o de cualquier otra persona, especialmente las dedicadas a actividades que tengan que ver con el público.

Si embargo, el «carisma» no es un don necesariamente vitalicio, y hay personas carismáticas que, con el tiempo y a lo largo de sus actuaciones, la van perdiendo. Esto ocurre con frecuencia entre los políticos, que muchas veces ven disminuido su «carisma», porque los errores cometidos en el ejercicio de sus funciones influyen en el público al cual se deben, y la gente termina por quitarles el respaldo, que inicialmente se les dio por su «carisma».

En los políticos que llegan a gobernantes la pérdida del «carisma» tiene mucho que ver con el incumplimiento de las promesas, pero también con otros factores casi siempre impredecibles. Por supuesto, tampoco basta con el «carisma» para que un líder, cualquiera que sea su actividad, obtenga el éxito. De hecho hay políticos poco o nada carismáticos, que, sin embargo, han llegado al poder e incluso lo han ejercido con éxito. Contrariamente, hay políticos muy carismáticos que nunca llegan al poder. De ellos suele decirse que tienen mala suerte.

En la historia ha habido políticos muy carismáticos, y otros que no lo fueron. Lenin era muy carismático, pero su muerte prematura impidió saber lo que hubiese sido con el tiempo. En cambio, Stalin no era nada carismático, y ejerció férreamente el poder por largos años. Hitler y Mussolini fueron muy carismáticos, lo cual prueba que el «carisma» no siempre está del lado de las buenas causas. Winston Churchill no fue carismático, pero F. D. Roosevelt lo fue en alto grado.

En Venezuela uno de los políticos más exitosos, Rómulo Betancourt, quien ejerció la presidencia en dos oportunidades, no era carismático. En cambio, uno de los políticos venezolanos más carismáticos, Jóvito Villalba, nunca alcanzó el poder.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: