Noticias del español

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| Séneca Paz Ramírez
El Nuevo Dia (Venezuela)
Jueves, 11 de octubre del 2007

LA PALABRA: A -X- QUE TENSA LA ESPERA(NZA)

LEÍ DEL poeta Andrés Eloy Blanco que las únicas faltas a la ortografía excusables, las que cometían los enamorados en su correspondencia epistolar. Me enteré por la carta que mostróme, muy confidencialmente, una dama a quien bardo cumanés requebraba carteándose. Las otras, según este criterio y el apego a la gramática, imperdonables.


Hay faltas de ortografía contumaces: se deslizan una y otra vez en cualquier escrito y resaltan a menudo en la prensa incluso en su escaparate más visible, el de los titulares. Una de ellas consiste en sustituir la -x- por la -s- en la palabra expectativa. Así se titulaba un despacho de agencia: «Banco X mantiene sus espectativas de beneficios pese a la crisis». Alguna razón habrá que explique tal contumacia y algún remedio podrá aportarse para erradicarla. Comencemos, como un auxilio probadamente eficaz, por transparentar mediante la etimología un vocablo seguramente opaco para la mayoría de los lectores.

Spectare significaba en latín 'mirar'; por eso llamamos en español espectador a 'quien mira' y espectáculo a 'lo que se mira'. Con la añadidura del prefijo ex- (¡atención a esta equis!), que a su valor negativo o privativo aglutina el de 'procedencia, origen o estado anterior', la lengua de Virgilio creó el verbo exspectare (simplificado, expectare) con el significado de 'aguardar, estar a la espera' y que, con mayor literalidad etimológica, podríamos traducir por 'no mirar todavía'.

Quien no mira todavía lo que, sin embargo, anhela contemplar suele sentir zozobra, desasosiego. De ahí que ese rasgo de 'inquietud' preñe los derivados de exspectare en castellano: expectación «Espera -lo define el DRAE-, generalmente curiosa o tensa, de un acontecimiento que interesa o importa» (otros diccionarios subrayan el estado de ánimo poniéndolo en primer plano: «Curiosidad o interés con que se espera una acontecimiento»); expectante 'que espera observando, especialmente si es con curiosidad o con tensión'; y expectativa (con un sufijo -iva que, como en iniciativa, defensiva, evasiva o rogativa, indica 'actitud, capacidad o disposición') 'actitud de espera atenta' y, de ahí, 'esperanza o posibilidad de conseguir algo'.

Quien está a la expectativa se encuentra alerta, ojo avizor. Siempre se ven implicadas en tal actitud la espera (No creo que venga; pero, por si acaso, me mantendré a la expectativa) o la esperanza (Tienen pocas expectativas de encontrar un trabajo decente), cuando no las dos (Han acertado una lotería y están a la expectativa del reparto de premios). Tales conceptos, además, van expresados por vocablos (esperar, espera, esperanza) que, en la escritura, no contienen -x-, sino -s-, y, en la pronunciación, presentan un principio común en espe- con la voz que hoy glosamos (la -x- ante consonante se pronuncia como -s- en el español estándar). Estos vocablos, como se ve, ejercen una fuerte presión conceptual, auditiva y visual sobre expectativa(s) que bien puede explicar la contumacia con la que se escribe una y otra vez *espectativa.

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