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| Agencia Efe

La ortografía, pieza clave en una resolución judicial

El Ayuntamiento de Sevilla ha sido absuelto en la demanda por corregir el dictado de una oposición con un modelo que tenía siete faltas de ortografía, pues seis de ellas están admitidas como alternativa por la Real Academia Española y la séptima no constituía un «error grosero» que invalidase toda la prueba.

La sentencia, a la que tuvo acceso Efe, se basa en la discrecionalidad de los tribunales para fijar sus propios criterios de corrección, con objeto de que los jueces no se conviertan en órganos para revisar sus decisiones «desde una perspectiva técnica», y dice que los dos opositores recurrentes habrían suspendido el dictado en cualquier caso.

Además, el juez de lo Contencioso-Administrativo 1 dice que algunas de las faltas de ortografía alegadas, como escribir Historia, Historia Económica o Derechos de Propiedad con minúsculas, no eran tales al no estar citadas «en un contexto académico como el nombre de una asignatura, cátedra y facultad», según un dictamen de la Real Academia Española aportada por los propios recurrentes, que admitía las dos variantes.

El juez cree que la única falta de ortografía real que contenía el dictado era considerar correcto el demostrativo aquél con tilde, pero añade que, en caso de admitirlo, el opositor recurrente habría tenido cinco faltas de ortografía en lugar de seis y la otra demandante 19 en lugar de 20.

Los dos opositores, matrimonio entre sí, alegaron también que las bases de la oposición a ordenanza del Ayuntamiento anunciaban una prueba con operaciones aritméticas y el examen contenía problemas de cálculo que superaban con creces, a su juicio, el nivel de Certificado de Escolaridad requerido para el puesto.

El juez, sin embargo, razona que tales problemas «se resuelven por medio de las operaciones aritméticas mediante la formulación de una regla de tres» y dice que la oposición «estaba destinada a españoles que tuvieran cumplidos 18 años, edad que superan los recurrentes y a los que se debe atribuir una capacidad intelectiva superior a la de un niño de 12 años».

En cuanto a la falta de preparación técnica del tribunal, dice el magistrado que su composición era la prevista en las bases, pues eran subalternos del Ayuntamiento y su presidente era el propio alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE), del que recuerda que es licenciado en Medicina.

El juez desestima además la demanda porque «la actividad judicial no puede sustituir al órgano calificador ni revisar sus decisiones desde una perspectiva técnica» a menos que el tribunal incurra en «errores groseros que puedan haber influido en la valoración hecha», lo que no sucede en este caso.

Según la demanda, el dictado de la oposición a ordenanzas realizado en enero del 2005 fue tomado de un texto publicado esa misma mañana por un periódico de Sevilla, y el tribunal dio como ortografía correcta la contenida en dicho artículo, pese a ser en siete casos contraria a la redacción más recomendada por la Real Academia Española de la lengua.

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