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| Ángel Cervera Rodríguez elimparcial.es, España sábado, 13 de noviembre del 2010

LA NUEVA GRAMÁTICA DE LA LENGUA ESPAÑOLA YA ES PANHISPÁNICA

La Nueva gramática de la lengua española se ha convertido en la primera gramática académica desde 1931 y en la gramática panhispánica por excelencia.

Sigue la línea gramatical de la RAE iniciada en 1715, puesto que trata, como manifiesta Jesús Sánchez Lobato utilizando palabras de Alonso Zamora Vicente, de «cultivar y fijar la pureza y elegancia de la lengua castellana». La acción conjunta de las 22 Academias de la Lengua Española, junto a la coordinación del ponente Ignacio Bosque Muñoz, ha supuesto la articulación de un consenso que fija la norma para todos los hispanohablantes. Se ha pretendido, ante todo, armonizar la unidad de la lengua del idioma dentro de la amplia diversidad en que se utiliza. Se pretende que la Nueva gramática refleje el uso del español de todas las áreas lingüísticas con sus variantes geográficas y sociales. En este contexto, la NGLE se caracteriza por ser panhispánica, al reflejar la variedad dentro de la unidad; descriptiva, puesto que expone las pautas que constituyen la estructura del idioma y, a su vez, analiza con detalle las propiedades de las construcciones y los usos del español actual; sintética, porque conjuga tradición y novedad como síntesis de estudios clásicos y modernos sobre la gramática del español; normativa, puesto que recomienda unos usos y desestima otros; y práctica, al ser punto de referencia para profesores, estudiantes en diversos niveles académicos y usuarios en general del español de todo el mundo. Se mantiene, en gran medida, el ideal lingüístico de la Academia de valorar el uso de la lengua, defendido tantas veces por Alarcos Llorach, y sus realizaciones, a través de las cuales se muestran los aspectos culturales, literarios y pragmáticos.

La NGLE continúa la larga tradición académica, aunque con algunas importantes diferencias de las anteriores, y se convierte así en la gramática oficial de la RAE y de la Asociación de las Academias de la Lengua Española. Es una gramática esencialmente sincrónica (pág. 4) que refleja el español escrito y hablado con sus diferentes variedades y registros, por lo que se va a convertir en la gramática del español de todo el mundo hispano. En cuanto al contenido, la obra está constituida por tres partes: en la primera, titulada «Cuestiones generales», se explican las partes de la Gramática, las relaciones existentes entre ellas y las unidades fundamentales del análisis gramatical. La terminología utilizada tanto en Morfología como en Sintaxis se fundamenta en las fuentes tradicionales, si bien se han incorporado algunas de las nociones tomadas de la lingüística actual: morfema, unidad mínima de la Morfología; pieza léxica o unidad léxica, que puede estar constituida por una palabra (cabo) o por varias (de cabo a rabo), equivalente a locución; y grupos sintácticos, frases o sintagmas, provenientes de la unión de varias palabras a las que les corresponden determinadas funciones sintácticas. Las oraciones, que son unidades de predicación por relacionar un sujeto con un predicado, son el resultado de la combinación de grupos sintácticos. Más aún, las oraciones pueden ampliarse y formar períodos oracionales y también grupos oracionales (No tengas prisa, que no te toca, aunque hayas venido pronto). Incorpora también el término enunciado, equivalente a unidad discursiva o unidad mínima capaz de constituir un mensaje verbal. Éste puede estar constituido por grupos sintácticos no oracionales (¡Qué bien!, ni hablar, ahora mismo) y por oraciones, aunque se indica que las construcciones subordinadas no pueden constituir enunciados por sí mismas.

La segunda parte se dedica a la Morfología, donde se analiza la estructura interna de las palabras. En ella se incluyen el género, el número, la flexión verbal, clases de verbos regulares e irregulares, la derivación apreciativa, nominal, adjetival, adverbial y verbal, la parasíntesis, la composición y la prefijación. En la NGLE se distingue la morfología flexiva y léxica o derivativa, entendida en sentido amplio por incluir la composición. Explica el proceso de afijación mediante prefijos y sufijos e incluso de interfijos (hum-ar-eda), pero no habla de infijos (in-e-narr-a-ble). Y en cuanto a la segmentación del verbo, habla de raíz, de vocal temática, de número, persona, tiempo, modo y aspecto. Al explicar las clases de palabras, sustituye los términos de partes de la oración o partes del discurso por clases sintácticas de palabras, categorías gramaticales o clases de palabras. Eso sí, mantiene la denominación tradicional de cada una de ellas con la adición de «grupo», como el sustantivo y el grupo nominal, el adjetivo y grupo adjetival, etc.

La tercera parte se centra en la Sintaxis, donde se analizan las estructuras atendiendo al orden y a la combinación de palabras junto a otros grupos de palabras. A su vez, el estudio de la sintaxis abarca tres ámbitos: A) Las clases de palabras y sus grupos sintácticos; B) Las funciones: el sujeto, el complemento directo, indirecto, complemento de régimen, el atributo, el circunstancial y las funciones informativas; y C) Las construcciones sintácticas fundamentales: las oraciones activas, pasivas, medias e impersonales, la modalidad, los actos de habla y las construcciones. La NGLE distingue, además, tres tipos de funciones: las sintácticas, las semánticas y las informativas; estas últimas constituyen una novedad en la gramática académica. Asimismo incluye algunos conceptos terminológicos nuevos como argumento, al que le corresponden diversas funciones semánticas: agente, paciente, lugar, destino, locativo, etc. En este sentido, los complementos argumentales (Habla de todo sin parar) proporcionan información exigida por el significado de los predicados, a diferencia de los no argumentales o adjuntos (Habla con soltura a todas horas) que sólo aportan información no exigida ni obligatoria por los predicados. A estos complementos adjuntos se les ha denominado tradicionalmente «circunstanciales». Con respecto a la oración simple señala que es la unidad mínima de predicación, que pone en relación un sujeto con un predicado. Se diferencia del enunciado, unidad mínima de comunicación (Muy bien). Las construcciones sintácticas fundamentales son las oraciones activas, pasivas, impersonales y medias. Dentro de la modalidad y de los actos de habla distingue las construcciones imperativas, interrogativas y exclamativas. Al explicar las oraciones compuestas, incluye las copulativas, disyuntivas y distributivas en la coordinación, y habla de oraciones subordinadas —sustantivas, adjetivas o de relativo, adverbiales o circunstanciales—, pero evita el término proposición, para referirse a aquellas oraciones que dependen de alguna otra categoría a la que complementan o modifican. Por ejemplo: Me han hablado (oración principal) de que el director no asistirá a la reunión (oración subordinada).

La NGLE, aunque sigue la tradición académica, supone un avance considerable respecto de las que le preceden, sobre todo con la incorporación de conceptos nuevos relacionados con la proyección discursiva. Hay que reconocer, sin embargo, que el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española de 1973 permitió ampliar las referencias a los usos de las personas cultas, actualizar la concepción gramatical dando entrada a las nuevas orientaciones de la lingüística y recomponer, aun manteniendo el criterio normativo y didáctico, las partes de la Gramática. En este proceso se modifica el concepto de oración, como expresión de un juicio lógico, recogido en la Gramática de la lengua española de 1931, por el de unidad de sentido completo, y además se refunden Prosodia y Ortografía en el capítulo de Fonología, la Morfología sustituye a la Analogía y la Sintaxis conserva la denominación, aunque se suprimen aspectos tratados como el de los Casos, la Sintaxis figurada y los Vicios de dicción. Asimismo se introducen algunos conceptos como el de aspecto verbal, voz pasiva interpretada como perífrasis verbal, el de circunstanciales o el de usos conjuntivos en sintaxis y, aunque se mantiene la distinción de subordinada sustantiva, adjetiva y adverbial, esta última pasa a denominarse «circunstancial».

Esencialmente la NGLE nos da a conocer las partes de la gramática y las unidades fundamentales del análisis gramatical: fónicas, morfológicas y sintácticas, incluyendo los grupos sintácticos y las funciones. En una entrevista, publicada en la revista Cálamo (nº55, 2010), el coordinador y ponente Ignacio Bosque Muñoz explica que la NGLE se plantea con la idea de incorporar algunas de las muchas aportaciones al estudio de la morfología y de la sintaxis junto a una representación más amplia del español de América. Se pretende, ante todo, que sea una gramática plural, integradora, lo más homogénea posible y consensuada por todas las Academias. Hace notar que esta gramática se ha logrado, en gran medida, con las nuevas tecnologías, como bases de datos, corpus informatizados, Internet, correo electrónico, etc. Pese a la búsqueda de uniformidad, no se ha pretendido homogeneizar la norma de manera sistemática, de ahí que se recojan expresiones como vete a por el pan que no suenan bien en gran parte de América, al igual que otras del tipo Ya se los dije, integrada en la lengua culta de México, no se consideran aceptables en España. La mayor parte de los ejemplos están tomados de textos literarios o ensayísticos, de corpus orales, de obras narrativas que reflejan los registros conversacionales; a veces, los ejemplos de lengua hablada están construidos a propósito. Ante la exigencia constante de grupos y de instituciones por la igualdad de género, se ha dedicado un capítulo a este tema de manera detallada donde se establece la diferencia entre género y sexo, así como el uso no marcado del masculino y sus efectos en la concordancia.

En esta versión en forma de Manual de la NGLE, se presenta la norma como una variable de la descripción de las construcciones gramaticales. No obstante, deja a un lado algunos conceptos como estructura y el tradicional proposición por su vinculación con el valor semántico o lógico para no confundirlo con la idea de construcción vinculada a oración compuesta. Por ello, en esta línea de mantener un equilibrio entre tradición y novedad, continúa gran parte de la terminología tradicional, aunque se han introducido numerosos conceptos, que se usan en la lingüística actual (grupos sintácticos, agrupaciones transversales, grupos conjuntos, enunciado, modalidad de enunciado y de enunciación, funciones informativas, etc.) y que no son tradicionales. Se ha intentado en lo posible simplificar las descripciones morfológicas y sintácticas y, a su vez, explicar la relación entre la forma y el sentido. Dentro de las estructuras oracionales se distingue, por ejemplo, entre subordinadas sustantivas y de relativo y construcciones comparativas, superlativas, consecutivas, etc., por considerar que estas últimas no son siempre oracionales (más grande que gigante). En este afán de incorporar los usos de la lengua, tal y como defendía Emilio Alarcos Llorach, hay muchas páginas dedicadas a las expresiones exclamativas e interrogativas, entre ellas la de eco, la corroborativa y, sobre todo, la retórica con una clara proyección discursiva. Bosque matiza que los términos nuevos tienen sentido si los conceptos que recubren tienen propiedades distintivas, no como simples sustitutos de los antiguos. Lo cierto es que es una gramática abierta, que presta particular atención a las cuestiones gramaticales que se interpretan desde el punto de vista discursivo, aunque no descuida el estudio de aspectos enteramente gramaticales como la flexión verbal, donde se describe con detalle el paradigma de las formas y tiempos de los verbos.

Puede afirmarse que la NGLE será la obra de referencia de instituciones, de centros de enseñanza, de investigadores, de profesores, de alumnos, de periodistas, de profesionales de cualquier otra actividad y de usuarios en general. A pesar del tiempo transcurrido desde la última Gramática de la Academia, en 1931, el resultado de la NGLE ha sido plenamente satisfactorio. Interesa, por ello, dar a conocer no sólo el contenido de la obra en sí mismo, que ya es muy importante, sino también las expectativas que se abren ante las nuevas propuestas que nos ofrece con la variedad de usos, la riqueza de ejemplos y la simplificación y clarificación conceptual de teorías terminológicas. Cumple así la NGLE una labor social y educativa, al ir dirigida a todo el mundo hispanohablante, tanto a los que hablan el español como lengua materna y lo aprenden como segunda lengua, como a quienes lo analizan y lo estudian.

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