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| El Comercio.com, Ecuador

Susana Cordero de espinosa: «La norma gramatical surge de la propia lengua»

Susana Cordero de Espinosa, opina que los usos particulares de la lengua de cada región no pueden calificarse de errores, pero no entran en el español estándar.

 

Es miembro de número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Participó por Ecuador en la confección de la Nueva gramática del español.

La Nueva gramática del español reconoce las variantes de la lengua en América?

-Esa es su gran particularidad. Es una gramática que comprende las variantes gramaticales del español americano, es decir, variantes sintácticas, morfológicas, fonéticas (aunque la fonética se publicará luego, en marzo de 2010). También vendrán ediciones resumidas de la gramática para maestros y estudiantes.

¿Aceptar eso es un acto revolucionario de parte de la Real Academia Española?

-No lo llamaría revolucionario. Un hecho que sí fue revolucionario fue, en el año 2000, la aparición del Diccionario panhispánico de dudas. Ya no era la Academia la que dictaba el español a los pueblos de América, sino que constataba la existencia de estos pueblos y sus propias dudas, preguntas, inquietudes…

¿Esas dudas son nuestro aporte a la lengua?

-Por la influencia de las lenguas indígenas americanas tenemos un español con peculiaridades que dicen muchísimo de nuestra manera de ser, nuestra idiosincrasia, nuestra psicología. Nuestra lengua nos define de forma enormemente rica.

Esta Gramática se presenta como descriptiva y a la vez normativa, ¿no es una contradicción en los términos?

-Esta Gramática cumple el ideal de toda gramática, pues registra los usos de la lengua tal como se dan en los diversos ámbitos de habla y a la vez los norma. Esta no se dicta desde arriba, no es algo que cae sobre la lengua, es algo que surge del propio uso de la lengua y que los gramáticos van induciendo de ese empleo. En ese sentido una gramática debe ser primero descriptiva y luego, necesariamente, normativa para proteger el español estándar.

Antes se decía que los ecuatorianismos eran «errores» o «barbarismos»…

-Son simplemente usos peculiares del español. Nunca debemos avergonzarnos por cómo nos expresamos, si tenemos un buen espíritu para esta expresión. Lo importante es respetar la norma, que sin duda existe, pero saber que la norma sale de la intimidad de la lengua.

Pero ¿esas formas peculiares son aceptadas dentro de la norma del español?

-Se registra este uso sabiendo que, al no darse en otros ámbitos del español, no es un uso pertenezca al español estándar. Si se convirtiera en norma la forma de hablar de cada una de las regiones o países, ¿dónde quedaría el español general?

¿Sería un caos?

-No tanto porque tampoco es tan distinto el español que hablamos en Ecuador del español de Argentina o de Centroamérica. Puede ser diferente léxicamente, pero desde el punto de vista de la gramática no lo es.

¿Es decir que la forma «dar haciendo» no es un error?

-Está registrada en la gramática que describe el uso del español en Ecuador, pero sabemos que en un determinado momento si voy a Colombia y digo «Dame pasando un vasito de agua» no me van a entender.

¿Qué opina la Real Academia Española sobre ese uso de la Sierra ecuatoriana?

-Una vez le referí al académico español Ignacio Bosque, que es el ponente principal de la nueva gramática, este uso del «dar haciendo» le pareció fascinante. Me pidió que hiciera una hipótesis sociolingüística sobre eso.

¿Cuál fue?

-En la Colonia, cuando hablar quichua era vergonzoso pues era la lengua del esclavo, los mestizos no estaban acostumbrados a mandar, pero cuando mandaban tenían que disimular esa posibilidad de mando. Entonces generaron, con la ayuda del quichua, esta sintaxis. Una orden suavizada, un poco temerosa.

¿Significa que no hay errores sino usos peculiares?

-No me atrevería a decir tanto. Hay, de hecho, errores ortográficos o de puntuación que son enormemente graves y a los cuales no les damos la suficiente importancia. Desde el punto de vista de la gramática, claro que hay errores, pero también hay formas de uso que efectivamente son peculiares y que no pueden ser calificadas de errores.

¿Cómo se construye la noción de español estándar?

-Por comparación en las descripciones llegamos a inducir si una forma de uso pertenece o no al español general. En la medida en que no pertenezca a él no es que deba corregirse o borrarse esa idiosincrasia idiomática sino que sabemos que si la empleamos en otro país no nos entenderán, eso es todo.

¿A eso se refiere la idea de que ahora la norma es policéntrica, como se dice en la Nueva gramática?

-Eso es importante porque hasta hace unos 15 años aún los estudiosos de la gramática aceptaban que había una institución que dictaba la norma al español que era la Real Academia y que estaba hecha para limpiar, fijar y dar esplendor a la lengua. Y en ese sentido se dictaban las normas.

¿Cómo participó la Academia Ecuatoriana?

-Desde España se enviaban documentos sobre los capítulos de la Gramática y las Academias de cada país trabajaban con sus propias insinuaciones y sugerencias, según sus propios usos.

¿Qué sugerencia, por ejemplo, se hizo desde aquí?

-El leísmo. En Ecuador empleamos muy poco pronombres como lo y la. Añadimos esa falta de uso de estos pronombres.

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