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| Alfredo Martínez (Agencia Efe)

La mar de Babel

Un estudio de investigadores de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), de Sevilla, y del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, del CSIC, ha determinado que no sólo se usan nombres diferentes para señalar una misma especie pesquera sino que peces diferentes comparten la misma denominación.

Este estudio, denominado Ictioterm, ha abarcado el léxico de más de 350 especies pesqueras de Andalucía y ha constatado la existencia de numerosos casos de polisemia, sinonimia y homonimia, han explicado a Efe fuentes de la UPO.

Así, por ejemplo, la especie de nombre científico Mugil Cephalus recibe las denominaciones comunes de albur en Sanlúcar de Barrameda; capitán en Chipiona; zorrito en Rota; serran’ en el Puerto de Santa María o cabezón en Puerto Real, a pesar de que estas localidades gaditanas apenas distan escasos kilómetros entre sí.

Incluso en Cádiz capital se ha determinado el uso de nombres diferentes para señalar la misma especie, como ocurre con el Diplodus Cervinus, denominado sargo burgo, sargo real, apestoso o futbolista, entre otros nombres, por los gaditanos.

También se ha comprobado el fenómeno contrario: el uso del mismo nombre para designar especies diferentes, como pasa con el gallo, denominación común utilizada para denominar dos peces distintos: el Zeus Faber y el Lepidorhombus Wiffiagonis.

Todos los nombres analizados se han integrado en la base de datos Ictioterm, que comprende 354 especies marinas y dos de río —carpa y cangrejo americano— y que se puede consultar en la página de Internet www.ictioterm.es.

De estas especies, 247 son de peces, 58 de moluscos, 48 de crustáceos, 2 de equinodermos (erizo y holoturia) y 1 de cnidarios (ortiguilla).

En conjunto, 318 especies son de interés pesquero, mientras que las 38 restantes son acompañantes en las capturas, pero de gran interés lingüístico.

El estudio determina que una de las causas por las que se usan nombres distintos para una misma especie es su tamaño de captura, como ocurre con la pescadilla cuando es grande; pijota o pijotón si es de mediano tamaño; grill’, carioca, cuando es pequeña y trigo si su tamaño es muy pequeño.

Otros nombres comunes de peces se relacionan con oficios, como son las denominaciones futbolista, violinista, piloto, soldado o albañil.

También se han catalogado nombres asociados al mundo religioso, como pez ángel, abadejo, demonio, mahoma, obispo, peregrina o pez de San Pedro; otros, relacionados con orígenes o razas, como moro, italiana, austríaco, japonés, serrano o gitano.

Varias especies pesqueras reciben igualmente nombres propios como rafael, tomasa, teodora, julia, antoñito; de animales: gallineta, cabrilla, buey, cochino, lagarto, zorro, conejo, rata, gata, culebra, golondrina, canario, águila, sapo, ranito, mariposa, mosca, o de plantas: algarín, dátil de mar, ortiguilla, alpistera, habita, castañita o limón.

Otras denominaciones catalogadas se asocian a instrumentos musicales: flauta, tambor, guitarra, castañuela; a utensilios y materiales: aguja, bolillo, alcuza, dinamo, escopeta, espada, reloj, martillo, serrucho, cinta, puntilla o a peculiaridades morfológicas o cualidades, como el color: rubio, albariña, herrera, dorada, bermejuela; la forma: huevo, redondel, oblada, oreja, carajito de rey o las capacidades: cortacamisa, temblaera, voraz, volador.

El estudio ha determinado que en numerosas ocasiones el interés comercial determina que especies de diferente calidad se denominen con el nombre de la de mayor prestigio para el consumidor.

En este trabajo han participado investigadores del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, del CSIC, liderados por Alberto Manuel Arias García, y del Departamento de Filología y Traducción de la UPO, de Sevilla, dirigidos por María Isabel Fijo León y Mercedes de la Torre García, además del experto en informática Alberto Arias Drake.

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