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| Por Lucila Castro
La Nación(Argentina)
Lunes 27 de marzo de 2006

LA LETRA QUE NO QUISO CAMBIAR DE NOMBRE

A raíz de algunas observaciones publicadas la semana pasada sobre los nombres de las letras y sus grafías, los lectores se han puesto a repasar el abecedario y varios han descubierto que tampoco equis se escribe con equis . Así observan Hugo Luis Figueira, Damián G. Branca y Claudio H. Sánchez. Este último registra, además, que «la hache tiene un récord: es la única letra que aparece dos veces en su nombre».


Pero con respecto a la Y , que motivó este retorno a primer grado, no todos aceptan que se la llame i griega . «Cuando yo estaba en la escuela primaria, entre 1948 y 1953, se la denominaba ye», recuerda Eduardo J. Salom.

José Miguel D´Angela aporta sus autoridades, aunque se permite una duda: «Según la Enciclopedia Sapiens (1954, Editorial Sopena Argentina), la letra antes denominada i griega ha pasado a llamarse ye . Lo mismo dicen el Diccionario Karten (1974, Editorial Sopena Argentina) y el Diccionario Planeta-Espasa Calpe (1999). ¿Es que hubo algún cambio o contramarcha al respecto?».

Juan Carlos Mc Cormack evoca los rigores de una profesora que, con aquello, nunca más apropiado que en este caso, de que «la letra con sangre entra», consiguió algo en lo que, como veremos, hasta la Real Academia Española tuvo que darse por vencida: «Mi profesora de castellano, allá en mi Mercedes natal, en 1963, me enseñaba que el nombre correcto de la letra es ye, y así figura en mi diccionario. Cuando recitábamos el abecedario y decíamos "i griega" en lugar de "ye", nos corregía severamente. Debo reconocer que soy uno de los muy pocos que dicen «ye» cuando se refieren al nombre de la letra Y».

Cristina Albamonte, de La Falda, Córdoba, justifica la conveniencia de llamarla ye desde su experiencia de maestra: «En mis bastantes años de docente con niños pequeños, enseñábamos su nombre como ye por motivos didácticos -escribe-. Resultó una solución muy práctica para el aprendizaje de los niños, a los que no correspondía darles una clase histórica sobre el origen de la letra, aunque los docentes lo conociéramos. Acabo de consultar el Diccionario enciclopédico Santillana y certifica que realmente se puede llamar así».

Y Gustavo Keimel lo recomienda por necesidad de claridad científica: «A pesar de haberme acostumbrado recientemente llamarla ye, desde mis primeras letras tengo entendido que ese es el "verdadero" nombre de la i griega . Esto no solo simplifica la mención de la letra por su nombre (una sílaba en vez de tres) sino que parece seguir la lógica de la mayor parte de las consonantes del alfabeto. Además, para quienes frecuentamos las materias exactas o técnicas (soy ingeniero) reduce la posibilidad de errores de interpretación. La ye (la nombro así porque, al menos por ahora, tengo una postura tomada) se utiliza como nombre de uno de los tres ejes coordenados (X, Y, Z), acompañando en muchas ecuaciones y fórmulas a las variables que afectan a dicha coordenada. Al mismo tiempo, la i en matemática identifica la componente imaginaria de un número, en electricidad designa la corriente instantánea, etcétera. Oralmente en dichas materias, por comodidad o desidia, a la ye se la nombra directamente i. Entonces en las fórmulas en que figuran yes e íes suele haber confusiones».

El poder de los hablantes

Lo que dicen los lectores es verdad… hasta cierto punto. Es verdad que la i griega se llama también ye , pero no que ya no se llame más i griega . A Alejandro Fabri la lectura de la columna anterior le suscitó una duda: «Sé que en el alfabeto del griego clásico existen entre las vocales la iota y la ípsilon , y, a su vez, ambas pueden ser breves o largas. La pregunta es si la i latina y la i griega , en el alfabeto castellano, tienen el mismo origen o una proviene de la iota y la otra, de la ípsilon griega, y cuál es el origen de la i latina en el alfabeto latino». En la respuesta a esta consulta, en la historia de la letra, está el porqué de los dos nombres.

Nuestro alfabeto es una adaptación del alfabeto latino, que, a su vez, es una adaptación del griego, de modo que, por su origen, todas las letras son «griegas». En griego antiguo la I y la Y eran dos letras diferentes que representaban sonidos vocálicos diferentes: la I (iota) sonaba como nuestra i, y la Y (que todavía no se llamaba Y> psilón), como la u francesa . Cuando los romanos adoptaron el alfabeto griego, tomaron la I pero no necesitaron la Y porque el latín no tenía ese sonido, pero sí la usaron para trasliterar y adaptar palabras griegas con Y . El español mantuvo este uso y en las primeras ediciones del Diccionario de la Academia la vocal i , en palabras de origen griego (recibidas casi siempre del latín) que tenían Y , aparece escrita con esta letra. Por eso, porque sonaba como la i y se usaba solo en palabras de origen griego, se la llamó i griega (escrito, en aquel entonces, y griega ).

Con el tiempo, ese uso se abandonó. La edición del DRAE de 1817 define la Ycomo consonante y habla de «esta y, que por aquella razón [porque se usaba como vocal en voces de origen griego] llamaron griega». Ni en esta edición ni en las subsiguientes dice la Academia que la letra se llame ye , pero tampoco dice cómo se llama. Hasta que en la edición de 1869 dice que «se la llamaba y griega y hoy se le da el nombre de ye». Esta indicación se repite, con algún pequeño cambio de redacción y de grafía (desde 1899 se escribe i griega), en las ediciones subsiguientes.

Los académicos habían comprendido que, dado que la letra representaba generalmente un sonido consonántico, no tenía mucho sentido llamarla con un nombre de vocal, y le inventaron un nombre en consonancia con el de muchas otras consonantes. Pero la lengua no se cambia por decreto y los nombres de las letras son también parte de la lengua. Los hablantes siguieron llamándola i griega y por eso, a partir del Diccionario manual de 1985, la Academia reconoce: «Llámase i griega, y hoy se le da también el nombre de ye». En el Usual del 2001 fue más lejos: «Su nombre es i griega o ye». Y en el Diccionario panhispánico de dudas, publicado el año pasado, dice abiertamente: «Su nombre es femenino: la i griega (más raro, ye)».

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