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| Amando de Miguel
Libertad Digital, España
Martes, 10 de marzo del 2009

LA LENGUA VIVA: VERBOS CAPRICHOSOS

La astronáutica nos ha traído un nuevo verbo: alunizar (= posarse sobre la superficie de la Luna). Pero ¿qué pasa entonces con las naves que aterrizan en Marte? ¿«Amartizan»? ¿Y aterrizar en Mercurio, Venus, etc.?


Aprendemos los verbos cuando niños y hemos llegado a creer que ya está todo dicho. Nada de eso. Hay todavía muchas dudas por resolver y, además, surgen nuevos verbos que no sabemos bien qué significan o cómo se conjugan, por ejemplo el verbo nominar, que en el Diccionario oficial es 1) dar nombre a algo o a alguien, 2) designar a alguien para un cargo o cometido, 3) proponer a alguien para un premio. Pero ahora muchas veces es también «proponer a alguien para una elección» y, más novedoso todavía, «incluir el sueldo o nómina en una cuenta corriente». No está en los diccionarios, pero estará.

Algunos refitoleros dicen «inadvertida» para indicar que alguna persona o cosa no ha sido percibida, pero ha calado ya el galicismo «desapercibida» para esa misma función.

Soportar es tanto «sostener» como «sufrir» o «tolerar». Pero ahora lo del soporte magnético nos inunda, de tal modo que «soportar» es también «registrar información», normalmente bajo alguna forma electrónica o informática. Tampoco está en los diccionarios, pero sí en la vida.

Está dicho que «cesar» es intransitivo, equivalente a «dimitir». Pero, como nadie dimite realmente en España el verbo «cesar» va agotando su función y se transforma en una versión elegante de «destituir» a un cargo. Lo más chusco es cuando el amenazado con la inminente destitución dice que «ha puesto su cargo a disposición» del que lo nombró. No hace falta decirlo, superada la esclavitud, nadie está obligado a atarse de por vida a un cargo.

Polémica es la forma de conjugar algunos verbos como «adecuar, evacuar o consensuar». La norma tradicional era conjugarlos como «averiguar», esto es, habría que decir «adecua, evacua o consensua». Pero en la realidad se impone muchas veces la forma malsonante de «adecúa, evacúa y consensúa». Me cuesta aceptar ese asalto, pero la lengua es cosa viva.

Pase lo de «jugar un papel importante», aunque sería mejor decir «representar un papel importante», pues se trata de una metáfora del teatro. Pero lo que resulta inadmisible es «jugar papel importante». Por cierto, el «protagonista» es el que juega un papel importante en algún suceso o representación. Parece un poco excesivo que la lluvia sea la protagonista del día. Resulta aún más ridículo decir algo así como «protagonista somos todos» o «el pueblo es el protagonista». En griego el «protagonistés» es el combatiente de la primera línea (es decir, una fuerza de choque, que diríamos hoy) o el actor principal de una obra.

Me gusta mucho el verbo «descambiar» (= devolver una compra a cambio del dinero que costó o de otro producto equivalente). Es algo distinto a «cambiar» (= dejar una cosa para tomar otra).

La astronáutica nos ha traído un nuevo verbo: alunizar (= posarse sobre la superficie de la Luna). Pero ¿qué pasa entonces con las naves que aterrizan en Marte? ¿«Amartizan»? ¿Y aterrizar en Mercurio, Venus, etc.? Esa línea de nuevos verbos parece absurda. Mejor será dejar lo de «aterrizan» para posarse sobre cualquier planeta. Lo de «alunizar» queda, como un divertido neologismo, para robar en una tienda después de romper violentamente la luna del escaparate.

La jerga económica nos ha regalado algunos verbos muy divertidos, como descontar (= suponer, conocer de antemano) o dejar (= perder punto en el juego de la Bolsa). Tampoco esos sentidos están en los diccionarios, ni siquiera los de uso, pero no tardarán en ser admitidos.

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