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| Amando de Miguel
Libertad Digital, Madrid (España)
Martes, 11 de diciembre del 2007

LA LENGUA VIVA: PROBLEMAS CON EL INGLÉS

«A los asturianos, mucho menos refinados, nos da igual [que nos entiendan o no]; con que nos oigan ya nos vale. Ni siquiera hace falta que nos escuchen». Lo que está claro es que los asturianos despliegan un gran sentido del humor.


Manuel J. Samaniego se queja de las malas traducciones de algunos títulos de películas. Por ejemplo, The silence of the lambs no debe ser «El silencio de los corderos» sino «El silencio de los inocentes». O también la serie televisiva Moonlighting no es «Luz de luna» sino «Rayo de luna». Sobre este último caso, entiendo que moonlighting equivale a «pluriempleo», aunque don Manuel asegura que ese sentido no le cuadra a la serie. Lo ignoro.

Miguel Ángel Fernández Porras me cuenta sus impresiones como erasmus (= becario) en una universidad francesa. Le parece «flipante la cantidad de gente extranjera que estudia o quiere estudiar español. Una buena parte de los erasmus que hay aquí estudian o han estudiado español, y los que no, me comentan que están deseando estudiarlo… Estoy valorando cada vez más la lengua que hablo… Es una lengua supercool, como me dijo una australiana hace poco». Por otra parte, don Miguel Ángel se lamenta de que los mexicanos que están estudiando en la misma universidad emplean demasiados anglicismos: lap (= ordenador portátil), driver (= conductor), carro (= coche), sack (= saco de dormir). Se queja don Miguel Ángel de que los «guardianes del idioma» pongan el grito en el cielo cuando decimos zapping (= cambiar de canal) o coach (= entrenador).

No tengo que repetir mi disposición tolerante respecto a la asimilación de anglicismos, cuando realmente se necesitan. Lo de carro no es un anglicismo, pues toda la vida se ha utilizado en español. ¿Qué más da que ahora sea un vehículo con tracción mecánica y no animal? Hay motores de más de cien «caballos» y nadie se escandaliza. En cambio, coche es una importación reciente del húngaro. Lo de zapping resulta inútil cuando ya existe el zapeo y el zapear en el español de siempre.

Don Miguel Ángel se pregunta si el tratamiento de usted (vous en francés) es una exigencia de respeto a las personas. Sí lo es, como los otros tratamientos («excelentísimo señor», «vuestra majestad», etc.). La tendencia es que en el mundo hispanoparlante se generalice el «usted», aunque en España nos hayamos desplazado cada vez más al «tú». Es una lástima. El you inglés es más bien el «usted». El tuteo en inglés (thou) ha quedado como un anacronismo o para textos religiosos. En español también empleamos el «tú» en las oraciones, como un paradójico signo de extremo respeto. Tanto ese «tú» como el thou proceden del latín.

Roberto Fernández Castilla (conmilitón de algunas empresas, Collado-Villalba, Madrid) echa su cuarto a espadas en la cuestión de la voz evidencia. Su opinión es que lo de la prueba no es el criterio principal, a no ser que se restrinja al uso forense. Cita el DRAE: «certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar». Mi opinión es que, de tejas para abajo, todo es dudoso y dubitable, incluso los axiomas. Por tanto, me atengo más al sentido inglés de evidence como algo que se percibe de forma clara hasta tanto no se demuestre lo contrario. En inglés el término evident es cercano al de apparent. Curiosamente, en español «aparente» es más bien lo que parece, pero realmente no es. No obstante, va entrando el sentido inglés, por ejemplo, en expresiones como «consumo aparente», esto es, el que se observa o se mide. En el fondo, late aquí la oposición entre el sentido escolástico de la vida, esencialista, y el nominalista de Guillermo de Occam. Debo reconocer que a mí me tira más la idea del franciscano inglés, el verdadero padre de la ciencia moderna. No es casualidad que la mayor parte de esa ciencia se haya hecho en inglés.

Agustín Fuentes comenta la campaña publicitaria titulada «Compartir el trabajo en el hogar». En su opinión debería decirse «del» y no «en» el hogar. Estoy de acuerdo; se trata de un anglicismo un poco molesto. Añado que lo de «compartir» (un infinitivo de entrada) es un galicismo un poco pesadito. Total, que habría sido mejor decir algo así como «El reparto de las tareas hogareñas».

Don Agustín remacha lo del I see como uno de esos «vacíos semánticos» que yo decía. Ahora prefiero llamarlos «rellenos semánticos», pues cumplen la función de rellenar las pausas de las conversación con expresiones multiuso. Una de ellas es I see (= ya veo, vaya, claro), tan común como el you know? (= ¿sabes?). A propósito, véase este diálogo de besugos por mor del carácter sintético del inglés:

– What do you do?

– To do what?

El juego léxico resulta intraducible, pero los libertarios lo entienden.

A propósito de los rellenos semánticos, Sergio Muñiz-Aragón comenta, con sano espíritu autocrítico, que los asturianos no dicen «¿sabes?» sino «¿oíste?». Lo interpreta así: «A los asturianos, mucho menos refinados, nos da igual [que nos entiendan o no]; con que nos oigan ya nos vale. Ni siquiera hace falta que nos escuchen». Lo que está claro es que los asturianos despliegan un gran sentido del humor.

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