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| Amando de Miguel
libertaddigital.com, España
Martes, 27 de julio del 2010

LA LENGUA VIVA: MISTERIOS DEL INGLÉS

Hug Bnyeres opina que lo de credibilidad no es un anglicismo (como yo sostengo), pues procede del latín. Me rindo ante esa afirmación, pero entiendo que hoy se emplea esa voz porque procede del inglés credibility.


Lorenzo Martínez precisa que el origen del término benchmarking, típico de la gestión empresarial, está en la antigua práctica comercial de medir las telas sobre las muescas de un metro o de una vara, señaladas en el mostrador. En la gestión empresarial, el bechmarking significa la comparación de los indicadores de una empresa con la referencia de lo que se estima que es el óptimo en el ramo correspondiente. Tengo para mí que bench mark es la referencia de un objeto saliente que sirve para que el topógrafo establezca sus mediciones. Por extensión, se dice así de la cota o referencia para establecer el objetivo de una organización o de un esfuerzo personal. Originariamente, bench es un banco donde sentarse, pero especialmente el asiento de los jueces. En inglés es una palabra ponderativa, así como el banquillo (para los acusados en un juicio) es en castellano una voz despreciativa.

Nicolás Águila me dice que en inglés hay un equivalente de la frase hecha de no dar puntada sin hilo. Es la de to have an axe to grind (=tener un hacha para afilar). Se aplica a la situación en la que uno aprovecha la situación que más le conviene, un poco a la chita callando. Añado que esa frase la acuñó Benjamín Franklin. La historia es la de un vecino de Franklin, especialmente aprovechado, que tenía un hacha mellada. Así que le pidió a Franklin que le enseñara cómo funcionaba su afiladora. Así, de paso, como quien no quiere la cosa, afiló gratis su hacha. En el castellano coloquial diríamos que el del hacha fue un aprovechategui.

Pedro Liedo (Pachuca, Hidalgo, México) me comunica que en su país hay una frase hecha equivalente a no dar puntada sin hilo. Es la de no dar paso sin huarache (=alpargata, abarca).

Julio Iglesias de Ussel me envía la portada del libro El viejo y el mar, de Hemingway, con el comentario de si no sería mejor la mar. En efecto, los pescadores casi siempre dicen la mar. Como es sabido en inglés los sustantivos no suelen tener género, pero excepcionalmente los barcos son siempre femeninos. Se entiende, pues, que el pescador de la famosa novela, cubano él, dijera la mar. Con la traducción de las obras de don Ernesto no ha habido mucha suerte. Se tradujo Por quién doblan las campanas, cuando en inglés se dice literalmente Por quién dobla la campana. Realmente es más cierto que una sola campana es la que dobla solemnemente a muerto. Lo que no se debe decir es que las campanas de La Almudena doblan a la llegada triunfal de la selección nacional de fútbol. Más bien, las campanas repican alegremente en esa ocasión.

Hug Bnyeres opina que lo de credibilidad no es un anglicismo (como yo sostengo), pues procede del latín. Me rindo ante esa afirmación, pero entiendo que hoy se emplea esa voz porque procede del inglés credibility. También currículum viene del latín, pero su uso extendido en español es por influencia del inglés. Por cierto, en los Estados Unidos he visto que algunas veces dicen vitae al currículum, quizá por lo de que en inglés el adjetivo va delante (currículum vitae).

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