Noticias del español

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| Amando de Miguel
Libertad Digital, España
Viernes, 23 de enero del 2009

LA LENGUA VIVA: LAS MODAS EN EL HABLA

El habla es el núcleo del idioma que usualmente se emplea. Es esa selección caben toda suerte de modas y caprichos. Casi podríamos decir que ciertas palabras «se llevan» en una u otra temporada como «se llevan» unas u otras prendas de vestido.


Hay quien piensa que, puesto que las palabras están en todos los diccionarios, no hay más que hablar: no caben más innovaciones o inventos. Claro que caben. Los neologismos entran a raudales todo el tiempo, puesto que los idiomas no protegen bien sus fronteras léxicas. Pero ese caudal es lo de menos. El habla es el núcleo del idioma que usualmente se emplea. Es esa selección caben toda suerte de modas y caprichos. Casi podríamos decir que ciertas palabras «se llevan» en una u otra temporada como «se llevan» unas u otras prendas de vestido. Nadie sabe las causas por las que se imponen unas u otras modas. Cuenta mucho la imitación que el pueblo hace de los que cree «árbitros de la elegancia», sea en el atuendo o en el lenguaje. Veamos algunos ejemplos.

En los diccionarios está muy clara la diferencia entre «oír» (= percibir un sonido, lo que se dice) y «escuchar» (= prestar atención, disponerse a oír). Uno es un sentido, el otro verbo indica una actitud, una disposición. Pues bien, en los últimos tiempos se va sustituyendo «oír» por «escuchar». Recuérdese que se puede oír «como quien oye llover», esto es, sin prestar mucha atención. Pero ahora la moda impone que se diga «escuchar» en lugar de «oír». Los oyentes de la radio acabarán siendo escuchas, como lo fueron primitivamente, cuando literalmente había que aguzar el oído para percibir el sonido de la radio.

Naturalmente, hay variaciones regionales. Un catalán dirá con frecuencia «escúchame» para mantener la atención del interlocutor. En la misma situación un asturiano dirá: «¿oíste?». Un argentino razonará: «¿viste?» o «¿no es cierto?».

Un efecto paralelo en España es la sustitución de «ver» (= percibir por los ojos) por «mirar» (= disponerse a ver algo). Todavía no ha llegado del todo, pero llegará.

Sólo la irracionalidad de la moda explica algunos otros caprichos léxicos. Por ejemplo, el uso del comparativo:

En lugar de…

niños

jóvenes

viejos

ancianos

Se dice…

más pequeños

más jóvenes

mayores

más mayores

Palabras

álgido

enervar

versátil

prestigio

plausible

nimio

Significan correctamente (por su origen)

lo más frío

templar los nervios

caprichoso

juego de manos, de magia

merece un elogio

excesivo, abundante

En la práctica significan

lo más intenso o cálido

alterar los nervios

adaptable, multiuso

aprecio, reconocimiento

probable

minúsculo, despreciable

Cuidado que es sencillo el concepto de «pueblo español». La moda vigente exige prescindir de esa antigualla. En su lugar hay que decir «los ciudadanos». Lo último es decir «las familias».

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