Noticias del español

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| Amando de Miguel
Libertad Digital (Madrid, España)
Viernes, 27 de abril del 2007

LA LENGUA VIVA: JUEGOS DEL LENGUAJE

Me llegan nuevas aportaciones a la inagotable lista de formas de pedir un café. Carajillero (Barcelona) apunta:


  • Blanco y negro: café con helado. En Barcelona se conoce también como ruso (café con helado de vainilla en taza grande).
  • Carajillo: café con alguna bebida espirituosa que no lleva azúcar. El origen está en la guerra de Cuba, donde los soldados españoles del rayadillo tomaban un café con ron para que aumentara su "corajillo" antes del combate. [Me parece un étimo dudoso].
  • Biberón: café cortado con leche condensada.
  • Brulée: café que se añade a una copa de chartreuse. Se complementa con un terrón de azúcar y se calienta en el vapor de la cafetera.
  • Por cierto, acabo de venir de Italia y he podido comprobar que también hay allí docenas de formas distintas de solicitar un café. Anoto una, típica de Trieste: deca capo bic, abreviatura de descafeinado capuccino in bicchiere (= descafeinado capuchino en vaso). El capuchino se llama así por el color marrón del hábito de los frailes capuchinos o porque esos frailes eran considerados popularmente como sibaritas.

    Rafael Pernett y Morales informa que en Panamá se toma el café tinto (= sin leche, espeso, amargo y en taza pequeña).

    Francisco Chica precisa que en Utrera (Sevilla) se puede pedir café con leche líquida para indicar que la leche no sea condensada.

    Fran Riaño (Tierra Leonesa) añade variaciones interesantes:

  • Café Irlandés caliente (con whisky)
  • Café escocés frío (con helado y whisky).
  • Café con jarabe
  • Café con unas gotas de orujo
  • Manuel Toledano Ruiz (Valladolid, 18 años) acaba de descubrir el tesoro de su idioma natural y me pide que le recomiende un libro para conocer mejor el castellano. Lo mejor es que se aficione a esta seccioncilla, donde de vez en cuando se desgranan algunas orientaciones bibliográficas. De momento, lo mejor será aprovisionarse de un buen diccionario, por ejemplo el Panhispánico de la RAE o el DEA de Manuel Seco y otros (Aguilar). Naturalmente, hay que tener el DRAE (Espasa). Pero lo fundamental es seguir la pista de lo que aquí dicen los libertarios. He aprendido mucho de ellos.

    José Antonio Martínez Pons comenta el curioso lenguaje de los avisos en los rótulos electrónicos de algunas autovías. Por lo general, utilizan el tuteo, aunque don José Antonio advierte que en Madrid se pasan al usted. [No he comprobado esa deferencia con los madrileños]. También recurren a un insufrible tono imperativo. En los mensajes interrogativos suelen prescindir del signo de apertura. Coincido con la sensación de extrañeza, cuando no de irritación, de los mensajes electrónicos de la DGT en las autovías. Podrían mejorar la sintaxis y el estilo.

    Antonio Olea Casas (Bueu, Pontevedra) observa que, cuando se trata de insultar a alguien, surge el tuteo. En cambio, cuando se plantea una felicitación, entonces aparece el usted. Don Antonio comprueba que alguna misiva en la que se me reconviene por mis errores el libertario me tutea. No me había percatado de ese detalle, y me parece interesante. Quizá tenga algún sentido la broma y la cortesía de tratar aquí a todos los libertarios de usted. Me gusta que me devuelvan el tratamiento, en el bien entendido que se trata de un juego algo festivo.

    Rafael Molina acopia el doble sentido que tienen algunas palabras. En femenino se traducen por puta. En cambio, la versión masculina resulta más honorable. Recordemos: zorro, zorra; perro, perra; hombre público, mujer pública. Mi opinión es que el machismo no está en el lenguaje sino en la intención de quien lo utiliza. Cierto es que «mujer pública» equivale a «puta», mientras que «hombre público» es algo así como un personaje eminente. Pero no es menos cierto que las «virtudes» son femeninas y los «vicios» masculinos.

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