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| Amando de Miguel
Libertad Digital , España
JUeves, 14 de agosto del 2008

LA LENGUA VIVA: FRASES Y DECIRES

Antonio García rescata una estupenda expresión: «váyase mocha por cornuda». Se refiere, supongo, a una vaca, sin cuernos o con cuernos. Lo de «cornuda» se aplica a una mujer engañada por su marido. No será fácil imaginar la otra versión de la frase.


Millán González Díaz (Oviedo, Asturias) comenta que la famosa «leyenda urbana» no es más que la transformación de un rumor en la época de los medios de comunicación masiva. Cuando una persona encuentra que el rumor que le llega se confirma en dos personas que no se conocen entre sí, el rumor se convierte en leyenda. Lo de «urbana», como dice don Pedro Manuel Araúz Cimarra, es para distinguirla de la tradicional, la que se contaba al amor de la lumbre, el hogar.

Antonio Izquierdo (Cambrils, Tarragona) recuerda que, en su escuela rural, el maestro solía decir «sacar el pie de las alforjas» para indicar algún mal comportamiento. Don Antonio sigue utilizando esa expresión, pero quiere saber si es acertada o no. Me parece muy correcta. Se puede decir indistintamente «sacar los pies del plato, del tiesto o de las alforjas» para indicar que uno se comporta de forma incorrecta.

José Mª Navia Osorio se refiere a algunos tópicos o clichés que encarnan la «extendida creencia de que misteriosamente determinados colectivos se organizan para fastidiar al prójimo, como todos los políticos son iguales, todos los abogados son unos sinvergüenzas o el corporativismo médico hacen que los médicos oculten los errores de sus colegas». Don José Mª entiende que esas creencias son falsas. En efecto, las generalizaciones de este tipo suelen ser desahogos que no resisten la verificación de los hechos. Las personas propensas a ese tipo de desahogos o de lugares comunes suelen mostrar una personalidad fuertemente autoritaria.

Hug Banyeres, me recuerda que la frase «el número de los tontos en infinito» no es de los escolásticos, como yo decía; «es de la Biblia: Ecle. 1, 15». No lo he podido comprobar, pero es muy posible que así sea, aunque supongo que el redactor del texto bíblico manejaba, a su vez, un cliché, una frase hecha. Eso es lo que yo quería decir con lo de «los escolásticos». Es como las frases lapidarias de algunos toreros de renombre. Simplemente se atribuye a ellos lo que previamente estaba en la calle. Cuando Jorge Manrique dice aquello de «los ríos que van a dar en la mar», la frase es también de la Biblia y de muchas otras personas antes de las Escrituras.

Antonio García rescata una estupenda expresión: «váyase mocha por cornuda». Se refiere, supongo, a una vaca, sin cuernos o con cuernos. Lo de «cornuda» se aplica a una mujer engañada por su marido. No será fácil imaginar la otra versión de la frase: «váyase mocho por cornudo».

Se introduce don Antonio en el comentario que aquí hacíamos sobre la corte como establo; se pregunta con ironía «si la frase hacer la corte no se referirá realmente a marcharse con la novia al pajar». No lo creo. En el caso de cortejar o hacer la corte la interpretación cabal es que se refieren a comportarse como los nobles de la corte real, que galantean a las mujeres con hermosas palabras. Eso era a fines de la Edad Media, cuando nació el «amor cortesano» como un tema literario. Todavía hasta bien entrado el siglo XX, la expresión «hacer el amor» equivalía a cortejar con ceremonia y refinamiento.

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