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| Amando de Miguel
libertaddigital.com, España
Jueves, 11 de diciembre del 2008

LA LENGUA VIVA: FRASES MÁS O MENOS HECHAS

En el castellano clásico se decía «a bocado lerdo, espolada de vino». Se podría traducir: «cuando la comida se atraganta, lo mejor es espolearla con vino». Esa táctica es la que nos guía al chateo actual.


Isabel quiere saber el origen de la expresión «de nada» con la que se contesta a gracias. Se pregunta doña Isabel si no sería más lógico decir «por nada». A mi modo de ver, la cosa no tiene mayor importancia. Se trata de fórmulas rituales de cortesía que no deben tomarse literalmente. La palabra gracias viene a ser una reducción de «te doy mi agradecimiento por lo que me das». El que recibe esa cortés declaración contesta «de nada» o «no hay de qué» para indicar, también ritualmente, que no ha lugar el esfuerzo del agradecimiento pues la donación o favor que se ha hecho no representa nada. En algunos dialectos americanos dicen, efectivamente, «por nada», pero en el dialecto español decimos «de nada». No se busquen tres pies al gato, pues gato solo tiene dos (pies o sílabas).

Por cierto, la frase «el gato al agua» (de tanto éxito televisivo) alude a un viejo juego infantil así llamado. Dos equipos agarraban una soga cada uno por un lado y empezaban a tirar. En medio de los dos equipos se hacía un charco de agua y barro. Ganaba el equipo que, tirando de la soga, hacía que los contrarios se arrastraran por el charco. Eso era «llevarse el gato al agua». Se dice así porque los gatos rehúyen mojarse.

César Sebastián tiene muchas dudas de que la expresión «la espuela» o «el estribo» para la última copa pueda proceder de los tercios en la época del Imperio. La razón es que los tercios eran tropas de infantería y por tanto no empleaban espuelas. Según don César la expresión «la espuela» procede de la Edad Media. Era el gesto de cortesía de los nobles y caballeros de ofrecer la última copa de vino a los caballeros que se iban y que ya se habían calzado las espuelas. Pudiera ser. Pero supongo que los jefes de los tercios se irían a caballo. Puede que la expresión «echar la espuela» (= la última copa) no se relacionara tanto con la idea de calzarse las espuelas con intención de partir, como la idea de espuela como estímulo, acicate, para los fríos y fatigas del camino. En cuyo caso la alusión a espuela convenía muy bien a cualquier caminante, fuera o no soldado de caballería. La misma idea de tener que partir producía una cierta angustia al caminante. Dice don Quijote: «La partida sea luego, porque no va poniendo espuelas al deseo y al camino». Bueno, don Quijote no bebía vino, pero se entiende la sensación que digo.

En el castellano clásico se decía «a bocado lerdo, espolada de vino». Se podría traducir: «cuando la comida se atraganta, lo mejor es espolearla con vino». Esa táctica es la que nos guía al chateo actual.

Jesús Puell solicita que le explique el sentido de la frase coloquial «está más contento que Mateo con su guitarra». Se trata de una de esas comparaciones graciosas o dislocadas en las que a veces aparece un personaje de ficción, como ese Mateo, que no tiene ninguna realidad. Hay un lingüista que ha realizado un estudio muy ingenioso sobre las «comparaciones proverbiales»: Juan de Dios Luque. Precisamente, él registra «como Mateo con la guitarra», un término de distintas comparaciones proverbiales en las que aparece un personaje llamativo: Pepe Leches, Juan Palomo, Pichote, Picio, etc.

Daniel Pérez Álvarez anda intrigado con el origen de dos extrañas frases, que además se dicen tanto en español como en inglés. Las frases son: «¿Se te ha comido la lengua el gato?». «Me parto el culo de risa». Ignoro el origen de esas dos frases coloquiales. Supongo que la primera es la que se dice a un niño que no contesta a la pregunta que la hace un adulto. Es una forma de que el niño venza la timidez y rompa a hablar, por lo menos para demostrar que el gato no le ha comido la lengua. Respecto a «partirse el culo de risa» quizá sea un reflejo de la tensión muscular que sucede al tiempo de una risa intensa o prolongada. No se me ocurren más explicaciones.

José Daniel López Salazar (Valladolid) completa la lista de locuciones asertivas, las que amplían la escueta afirmación de :

No me digas – Ya lo veo – Me hago cargo – Estoy contigo – Faltaría más – Tela marinera – Ahí está – Anda que… – Eso mismo – ¡Coño! – ¡Toma! – Pues vaya… – Está claro – Comprendo – Me imagino – Ya lo creo – Faltaría más – Sin duda

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