Noticias del español

| | |

| Amando de Miguel
libertaddigital.com, España
Jueves, 28 de junio del 2007

LA LENGUA VIVA: FRASES

Está claro que el hambre es la sensación más universal. ¿No será por eso que hambre se parezca tanto a hombre?


Diego F. C. Rodríguez (San Salvador de Jujuy, Argentina) me comenta el dicho que yo citaba de mi pueblo: «En Pereruela todo lo que vuela a la cazuela». No puede menos de recordarme don Diego los sentidos versos de Martín Fierro:

El que vive de la caza

a cualquier bicho se atreve,

que pluma o cáscara lleve,

pues, cuando la hambre se siente,

el hombre le clava el diente

a todo lo que se mueve.

Está claro que el hambre es la sensación más universal. ¿No será por eso que hambre se parezca tanto a hombre?

Carlos Ortiz R.C. se pregunta por el origen de la expresión «remover Roma con Santiago» para indicar la búsqueda esforzada y a toda costa de algo. Ignoro el origen de ese dicho, pero me figuro que tiene que ver con los trámites de la curia eclesiástica. Se trata de agotar la instancia del arzobispado de Santiago para después apelar a la burocracia vaticana. Es decir, no hay que dejar tecla sin tocar.

Romualdo Molina ofrece una explicación alternativa de la expresión «tocar madera», aquí debatida:

La frase hecha «tocar madera» está recogida por las crónicas, documentada como hecho del medievo, y la explicación me la ha trasmitido mi hija Esperanza Molina, licenciada en Historia. Los cruzados de caballería que combatían en los Santos Lugares, muchos de ellos monjes guerreros, tenían en sus reglas capitulares de emprender combate en nombre de su religión, santiguándose con la forma de la cruz. Los astutos musulmanes con que se enfrentaban, duchos en arquería, aprovechaban para clavarles jaras en el sobaco, punto que la armadura completa dejaba al descubierto en el cumplimiento del ritual. En Roma se publicó una bula papal que los dispensaba de persignarse en esta circunstancia, sustituyendo crípticamente la señal de la cruz (In hoc signun vinces) por colocar la palma sobre el pomo de madera de la silla: a este acto se refería la orden de «tocad madera» que daban los capitanes en la inminencia de la carga. La frase llegó al pueblo como alusión a la prudencia en la hora del ataque al enemigo.

No me parece una historia muy verosímil, pero tiene el encanto de lo heroico y lo poético.

Carlos Pedraz Calvo razona así:

Permítame humildemente discrepar de usted respecto de la interpretación del dicho «sacar la lengua a paseo». En mi opinión no significa tanto hablar sin medida como hablar o, mejor, opinar inoportunamente, de modo que se «mete la pata», bien por decir una tontería o bien por resultar notoriamente indiscreto. Muy frecuentemente, a la frase «fulanito sacó la lengua a paseo» le sigue «perdió una estupenda oportunidad de callarse».

El argumento de don Carlos parece muy razonable. Reconozco que el «hablar sin medida» (como yo decía) no es algo vituperable en los usos españoles. Se necesita que ese «hablar en demasía» avance un punto más y pase a ser «hablar inoportunamente».

Pedro M. Araúz me ilustra la historia del dicho «quedar peor que Cagancho en Almagro». Toreaba el diestro Cagancho en ese pueblo. Le echan los dos toros al corral. Le detiene la Guardia Civil, el público intenta quemar la plaza y el torero acaba toreando de salón en el cuartelillo. Todo un carácter. Añado algunas precisiones sobre el tal Cagancho, extraídas de La lidia de Andrés Amorós. Cagancho es el nombre artístico de Joaquín Rodríguez Sevilla, torero gitano (1903-1983). Fue famoso por el quite de verónicas y los pases por alto. Lo de Almagro es un caso de los varios escándalos que protagonizó el diestro gitano.

José García Aguilar (Archidona, Málaga) me asegura que en parte de Andalucía se dice «ha quedado peor que Cagancho en Priego». Otra frase que llama la atención a don José es «ir de gorra» o «entrar de gorra». Da una explicación:

Antiguamente algunos señores con posibles iban acompañados a todos los sitios por un criado u hombre de confianza que, a diferencia del sombrero con que se cubrían los primeros, iba cubierto con una gorra. Lógicamente el criado iba a gastos pagados en todo, y de ahí viene la célebre frase.

La frase «entrar de gorra» y sus derivados («gorrón») se utilizaba en el castellano de los siglos de oro. Quizá se deba a que el individuo que se hacía invitar de balde se descubría y llevaba la gorra en la mano en son de amistad zalamera.

Maribel («una chica a la que le chifla el inglés») quiere saber por qué se dice «llover a cántaros» y en inglés «raining cats and dogs». Ambos dichos expresan lo mismo, que llueve en demasía. Lo de «a cántaros» es una medida muy clara, por hiperbólica. Cae el agua como si se vertiera de un gran número de cántaros desde las nubes. Lo de cats and dogs tiene más misterio. En los oscuros tiempos antiguos era muy corriente la creencia en fantasías. Una de ellas era que algunos gatos tenían mucho que ver con las tormentas. Se creía que esos gatos malignos eran realmente la presentación de brujas. Por su parte, algunos perros se identificaban con vientos huracanados. Así pues, si llovía cats and dogs era que se desataban las furias de los seres malignos. Esas creencias ya no están vigentes, pero la frase ha permanecido por inercia.

José María Navia-Osorio comenta el dicho popular sobre «la flauta de Bartolo». Por lo visto, la dichosa flauta tenía un solo agujero. Se maravilla don José María de la connotación sexual que pueda tener esa alusión. Es viejísima la asociación de pene con flauta. La copla dice:

Bartolo tenía una flauta

con un agujero solo,

y a todos daba la lata

con su flauta el gran Bartolo.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: