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| Amando de Miguel
Libertad Digital, Madrid (España)
Miércoles, 20 de junio del 2007

LA LENGUA VIVA: ERRORES MIL

Juan de la Fuente remata una polémica que aquí hemos sostenido. Hay que decir «la testigo protegida» porque se refiere a una mujer y porque «testigo» es un nombre común en cuanto al género. Tiene razón don Juan.


Luis Brau-Cebrián (San Juan, Puerto Rico) me dice: «Con todo respeto, pero usted se equivoca» al sostener que la concordancia es «un numeroso grupo de personas acudieron». Don Luis asegura que la única forma correcta es «un numeroso grupo de personas acudió». Pues no tiene usted razón, don Luis. Consulte el Diccionario panhispánico de dudas. La construcción formada por sujeto cuantificador + de + sustantivo en plural lleva el verbo en plural. Esa es la forma correcta, lógica y que no ofende al oído. Lo único que se puede conceder es que lo correcto es «la mayoría dice», pero «la mayoría de los entrevistados dicen».

Pablo Granados (Córdoba) comenta lo poco auténticas que son las «ferias medievales» que ahora están tan de moda. Lo más llamativo es que en Cabra (Córdoba) se anuncian como «fiestas mediebales», que, por lo visto, parece más antiguo. Por lo mismo, el cartel anunciador de la estación de autobuses de Córdoba reza: «Estación de Autobvses», con uve. Se me ocurre que son caprichos ortográficos, que tanto atraen ahora a algunos marbetes comerciales. No son errores, son ganas de llamar la atención. Es como si aquí dijéramos Libertaz Digital, o quizá Livertaz Dig y Tal.

Juan de la Fuente remata una polémica que aquí hemos sostenido. Hay que decir «la testigo protegida» porque se refiere a una mujer y porque «testigo» es un nombre común en cuanto al género. Tiene razón don Juan.

Otro error que me detecta don Juan: las escrituras occidentales no son «silábicas» sino «alfabéticas». Creo que es lo que yo quería decir, pero lo dije mal.

Maribel Torbeck (Stuttgart, Alemania) me escribe un cariñoso ismael a propósito de mis últimas andanzas y tribulaciones. Doña Maribel se pasa la vida «madrileñeando» y es de agradecer ese fervor. Concluye:

Para terminar, le diré que cuando se pisa el dintel de la puerta de mi casa, se entra en territorio completamente español, no precisamente «Comanche», en el que mi marido y yo mantenemos también discusiones gramaticales, además de las normales de la vida en común.

Pues bien, en aras de esas estimulantes «discusiones gramaticales» con la enmienda a la totalidad (= marido) le digo a doña Maribel que el dintel no se puede pisar. El dintel es la parte superior de la puerta. El quicio es la parte vertical por donde gira la puerta. El umbral es la parte inferior de la puerta o más bien el suelo que roza la puerta. Por lo demás, el cariñoso comentario de doña Marible se entiende perfectamente.

En un envío anterior recogí una frase de un lector: «A talante no nos gana ni ZP». Era fácil entender que la frase pretendía ser irónica, puesto que el «talante» sin más ha sido una divisa de ZP. Seguramente el presidente quiso decir «talante amable» o algo parecido. Es lo que algunos críticos llaman «buenismo». Pero Rafael Blas (México) no deja pasar una y me replica que la frase citada no tiene razón de ser, «que el talante no es ni bueno ni malo». Tiene razón don Rafael, pero hay que aceptar la ironía.

Antonio Jesús Contreras me reprocha que yo haya deslizado una falta de ortografía al escribir esta frase: «El hecho de que provenga del francés no es razón para rechazar su uso, sobre todo porque se halla establecido en España». Don Antonio Jesús insiste en que lo correcto habría sido haya (del verbo «haber»). La cosa es ambigua. Tiene sentido decir «se haya establecido», pero también «se halla establecido» en el sentido de «se encuentra establecido». Agradezco mucho que me ayuden a detectar errores en mis escritos, pero en este caso no creo que haya lugar a la reprimenda. En todo caso, estamos ante una ambigüedad, una duda, pero esas son las marcas del lenguaje.

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