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| Amando de Miguel
libertaddigital.com, España
Martes, 17 de febrero del 2009

LA LENGUA VIVA: EL ORIGEN DE ALGUNAS FRASES

La versión auténtica fue: «Natalico, colócanos a toos». El espontáneo sabía que los políticos de la Restauración se movían por lo que técnicamente se llama clientelismo. No es una cosa enteramente del pasado.


Luis Martin Jadraque anda buscando el origen o el sentido de la expresión salirse por peteneras. Significa hacer o decir algo inoportuno, alejado del objeto de la conversación o simplemente de lo esperado. La Petenera fue una famosa cantante de flamenco de mediados del siglo XIX, llamada así por haber nacido en Paterna de la Ribera (Cádiz). La petenera acabó siendo una variante del cante flamenco, una especie de malagueña. Si uno se sale o arranca por peteneras es como decir que se pone a cantar alegremente para no seguir la conversación o escabullirse de algo serio.

Antonio Mª Peña me pregunta por el significado y el origen del dicho darse con un canto en los dientes. Quiere decir que uno se considera muy contento por conseguir algo que no esperaba mucho. Francamente, no se me alcanza la lógica de esa frase, pues no puede ser más desagradable darse, literalmente, con un canto en los dientes. Quizá se refiera a que en la tradición judía o musulmana se daba uno con una piedra en el pecho para demostrar satisfacción, pero tampoco me parece un gesto lógico. Espero que alguien me aclare el enigma.

Jesús Mª Roiz-Ayúcar (Torrijos, Toledo) me pide el significado de ser de la cáscara amarga. En el siglo XVIII se decía así de un individuo «travieso, valentón o pendenciero». En el siglo XIX pasó a ser una expresión despectiva para los liberales, librepensadores o progresistas. En el siglo XX los de izquierdas calificaban así a los conservadores o reaccionarios. Actualmente ser de la cáscara amarga describe a las personas de un carácter atravesado. En todos los casos la cáscara amarga puede ser la del limón, tenida por un sabor desagradable.

José Mª Navia Osorio me recuerda la frase famosa de colócanos a todos, dirigida, según él, a Romero Robledo. No fue así. La historia verdadera me la refresca Julio Iglesias de Ussel. La frase fue un grito espontáneo de un asistente a un mitin que daba en Granada el político Natalio Rivas, contemporáneo del malagueño Francisco Romero Robledo. El grito lo dio un paisano de D. Natalio, del pueblo alpujarreño de Albuñol. La versión auténtica fue: «Natalico, colócanos a toos». El espontáneo sabía que los políticos de la Restauración se movían por lo que técnicamente se llama clientelismo. No es una cosa enteramente del pasado.

Juan Díaz López-Canti asegura que la expresión ponderativa esto es la pera proviene de la admiración que a los comerciantes europeos les producía la riqueza del barrio de La Pera en Estambul. Interesante.

Ángel García Cuartero advierte que la expresión partir peras no es 'llevarse bien con alguien' (como yo decía) sino todo lo contrario. Partir peras es romper una relación. Tiene razón don Ángel, pero mejor si se dice partir las peras. Se me mezcló el sentido de ser la pera o ser una perita en dulce con partir las peras (= deshacer un negocio). La verdad es que el DRAE dice que partir peras con alguien es tratarle con familiaridad y llaneza. Así pues, la cosa está un tanto confusa. Se me olvidó lo de poner las peras al cuarto, que es algo así como leer la cartilla es decir, reprochar algo, echar una bronca.

Antonio P. Canosa García me asegura que la pera limonera es mucho más rica que la pera conferencia. Yo solo quería hacer una gracieta por lo de la conferencia como género que yo cultivo. Pero la pera más sabrosa es la de agua. Como sabe mejor es si se coge directamente de un árbol ajeno.

Lo de las variedades de pera da para mucho. Diego Martin-Montalbo Cortés me señala que el nombre más bonito es la pera muslo de dama. A saber quién era esa dama con esos muslos tan apetitosos o quién fue el famoso don Guindo que dio nombre a otra variedad de peras.

Nacho Colás me da su parecer sobre la locución a trancas y barrancas. Las trancas eran los cepos o trabas que se ponían a los caballos para que no se escaparan. Ahí lo dejo. Puede que sea solo una expresión que busca la sonoridad por la rima (aliteración).

Federico Valero quiere saber el origen de la expresión estar de samborce (= la situación de los jornaleros en la que no salen a trabajar por el mal tiempo). No he oído nunca esa expresión, que considero muy necesaria. Espero que algún libertario más documentado que yo nos la aclare.

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