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| Amando de Miguel
Libertad Digital, España
Jueves, 27 de agosto del 2009

LA LENGUA VIVA: EL MISTERIO DE LAS PALABRAS

El concepto de «sostenible» aplicado a un proceso de desarrollo es peliagudo. Quiere decir que ese cambio se pueda mantener en el tiempo sin mengua apreciable de los recursos. Lo cual es muy ingenuo porque los recursos no constituyen una cantidad fija.


Las palabras son misteriosas porque su origen se pierde en la noche de los tiempos y también porque las voces más utilizadas suelen admitir más de un significado. Además, las mismas palabras las podemos emitir a veces con un deje ponderativo o despectivo, según los casos. Al final, las polémicas ideológicas se reducen a que los contendientes emplean unas u otras palabras con sentidos y significados distintos. En definitiva, la política es lenguaje.

Rafael de Olaiz se pregunta si es adecuado el rótulo de «Vialidad invernal» que ha visto en un almacén de sal para extenderla por la carretera en invierno en el kilómetro 100 de la A-2. Me parece muy correcto. «Vialidad» es el «conjunto de servicios pertenecientes a las vías públicas» (DRAE). No debe confundirse con «viabilidad», que es la condición para transitar que presenta una carretera o camino.

Cándido Alvarado (San Pedro de Sula, Honduras) dice que le resulta rara la frase «el ministro sostuvo una reunión con los maestros». Aunque don Cándido ha investigado el asunto, no acaba de ver cómo la acción de «sostener» pueda ser equivalente a la de «realizar, tener, llevar a cabo». Sin embargo, hago notar que, en la tercera acepción de «sostener», el Diccionario de Seco y colaboradores se dice que «sostener es llevar a cabo (una acción) a lo largo de cierto tiempo». Por ejemplo, «sostener una lucha o sostener conversaciones».

Más peliagudo es el concepto de «sostenible» aplicado a un proceso de desarrollo. Literalmente quiere decir que ese cambio se pueda mantener en el tiempo sin mengua apreciable de los recursos. Lo cual es muy ingenuo porque los recursos no constituyen una cantidad fija. En la práctica «sostenible» significa que sea un desarrollo que favorezca los intereses de los ecologistas, el más formidable grupo de presión que existe en España (junto a los sindicatos).

Antonio García (Salamanca) me aclara que la palabra bísbero (esdrújula) es un salmantinismo para designar una pequeña fuga de un fluido (agua, gas) que va por una manguera.

Ramón Pérez Martínez (Salamanca) precisa que la bísbera es el hilillo de agua de lluvia que cae del tejado. Por extensión, el bísbero es el hilo de agua que sale por el agujero de un recipiente.

José M. Guevara considera que la voz «ciudad» es la de la población que tiene sede episcopal. Por eso lo era Toledo y no Madrid (reducida al estatuto de «villa»). La interpretación es ingeniosa, pero las civitates fueron anteriores a los obispados. La cívitas añade un sentido político a la urbs, que es la planta física de la ciudad. Se decía urbs (de orbis) porque su plano primitivo era el de un círculo trazado con un arado. Aunque también puede ser que la raíz 'ur' aluda al agua. No se explica muy bien una ciudad que no esté junto a un río, un lago o una costa marítima.

Carlos Gracia Llonch entiende que lo de «guiri» (= extranjero) se deriva del hecho de que, en el siglo XVIII, la Guardia Real de Infantería (GRI) estaba formada por extranjeros, mayormente suizos. Así pues, los madrileños interpretaron el acrónimo de esa forma. Añádase esa interpretación a la más establecida de las tropas liberales en la primera Guerra Carlista: los «guiristinos» o partidarios de la Reina Cristina.

Agustín Fuentes me corrige: no son lo mismo almadreñas que zuecos. Ambos son zapatos de madera, pero las almadreñas son más bien asturianas y los zuecos gallegos o montañeses. Los zuecos son más redondeados y se apoyan sobre tres salientes. Las almadreñas son más alargadas y los apoyos delanteros se sustituyen por una tabla transversal. Añado que «almadreñas» viene del árabe y, a su vez, de materia (= madera en latín). Zueco procede también del latín soccus (= zapatos o coturnos de los cómicos del teatro).

Víctor Raúl Mendoza de la Rosa (vaya endecasílabo) me pide que le aclare el significado de «pirraca». No tengo ni idea. Espero que algún libertario curioso pueda dar cuenta de lo que parece un insulto. También podría ser un requiebro.

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