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| Amando de Miguel
libertaddigital.com, España
Miércoles, 30 de mayo del 2007

LA LENGUA VIVA: EL ARTE DE LAS COMPARANCIAS

Jaime Lerner (Tel Aviv, Israel) aporta una riquísima lista de «comparaciones jocosas» argentinas, que se conocen como comparancias. Me parece un hallazgo ese término. Veamos la lista:


  • Raro como político honesto
  • Peor que casarse y vivir con la suegra
  • Más difícil que recular en chancletas. (Pruebe usted hacerlo y lo verá)
  • Contento como perro con dos colas
  • Aburrido como choque de tortugas
  • A los tirones, como negra que peina al hijo
  • Arrugado como gusano que frena
  • Cagado como palo de gallinero
  • Apretado, como pedo de visita. (Dejo a su cargo el censurar las groserías)
  • Más pesado que político en campaña
  • Más pesado que collar de sandías.
  • Más pesado que llevar un elefante a babuchas.
  • Ordinario como canapé de mondongo. (canapé de callos)
  • Anda de un lado a otro, como huevo (cojón) de rengo (cojo)
  • Desubicado, como pepino salado en pan dulce.
  • Firme como rulo de estatua.
  • Largo, como eructo de jirafa.
  • Está más hambriento que piojo en peluca.
  • Desorientado, como Adán en el Día de la Madre.
  • Flojo como culo de vieja (Groserías, a su criterio de usted).
  • Más difícil que ponerle pantalones a un pulpo.
  • Más enredado que orgía de lombrices.
  • Más inútil que cenicero de motocicleta
  • Don Jaime me ofrece su archivo más completo de «comparancias». Mejor será que se lo pida Juan de Dios Luque para sus análisis lingüísticos.

    Félix (Burgos) añade dos estupendas «comparancias»:

  • Eres más pesado que una vaca en un párpado
  • Lo hizo en menos que se persigna un cura loco
  • José María Gutiérrez (Caracas, Venezuela) me envía una estupenda lista de «comparancias jocosas» entre caribeñas y madrileñas:

  • Ser más raro que una chabola con timbre
  • Durar menos que un pedo en una hamaca
  • Estar más perdido que el hijo de Lindberg (el hijo de este famoso aviador fue secuestrado y nunca apareció)
  • Ser más hortera que silla de ruedas con llantas de magnesio
  • Estar mas contento que maricón en campo de nabos
  • Juan Catalán añade dos «comparancias» clásicas:

  • Tener más mierda que el palo de un gallinero
  • Ser más lento que el caballo del «malo» [el de las películas]
  • Natalio Rivas (Houston, Texas, USA) se maravilla de las «comparancias» que aquí vamos recogiendo y que en inglés no presentan tanta variedad y riqueza. Añade una muy ingeniosa:

  • Es más fácil que la tabla del dos (referida a una mujer ligera de cascos)
  • Don Natalio viene a veces por España y se maravilla, por ejemplo, del término «no solución». Concluye con una emotiva salutación:

    En fin, no quiero extenderme más, que como dice ese pozo de sabiduría que es El Quijote, «de lo bueno si breve, dos veces bueno». Pero sí quiero darle la bienvenida a Texas y desearle una agradable estancia en San Antonio. Espero que no le ocurra como a mí y se pase veinte años en el «exilio».

    Una pequeña aclaración erudita. Lo de «lo bueno…» no es del Quijote sino de Baltasar Gracián: «Lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo. Más obran quintas esencias que fárragos». La «quinta esencia» es el refinamiento de haber destilado cinco veces un perfume o una droga hasta lograr el máximo grado de pureza.

    Ignacio Frías aporta una ristra de comparancias andaluzas:

  • Está más perdío que el Fary en la NBA.
  • Está más perdío que un hijop… en el Día del Padre.
  • Es más vago que el fotógrafo del BOE. O que la mandíbula de arriba. O que la montaña que no quiso ir a Mahoma.
  • Es más falso que un submarino descapotable.
  • Tiene más hambre que el pavo de una rifa.
  • Se estira menos que el portero de un futbolín.
  • Las «comparancias» tienen más miga de lo que parece. Sintetizan muy bien algunos elementos del habla de los españoles, como el barroquismo, la expresividad de la imaginería, el sentido del humor como descoyuntamiento, el alarde de ingenio.

    Juan de Dios Luque (Granada), lingüista de reconocidísimo prestigio, gran recolector de paremias, aporta una feliz iniciativa:

    Habría que animar a todos los ayuntamientos que junto al inventario de acontecimientos y costumbres locales, incluyeran un apartado sobre el habla local. No importa que las expresiones, los dichos, los proverbios, las comparaciones, etc. que en cada lugar se citen sean repetidas o a veces no bien registradas. Lo importante es contar con un inventario general de la creatividad lingüística de nuestro pueblo antes de que tales expresiones se pierdan y sean sustituidas por otras nuevas. Fiel a tu consejo, registro cualquier comparación o dicho novedoso y compruebo posteriormente si se ha inventariado o no previamente. En Peligros, pueblo cercano a Granada, oí el otro día, refiriéndose a un mozo rijoso: «Vas con la leche en la punta, como los higos recién cortados».

    Rubén Guzmán me comenta el abuso de una redundancia muy común: «Se va a proceder a la votación». Más bien la veo como un circunloquio administrativo con la función

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