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| Amando de Miguel
libertaddigital.com, España
Viernes, 25 de diciembre del 2009

LA LENGUA VIVA: ¿CÓMO SE DICE…?

La autoridad de la Nueva gramática


Acaba de irrumpir en la mesa de novedades de las librerías la voluminosa Nueva gramática de la lengua española, llevada a cabo por la Real Academia Española en colaboración con las otras 21 Academias y otras entidades y empresas (Espasa, 2009). El equipo realizador lo ha dirigido el egregio profesor Ignacio Bosque. Nótese que la principal institución de esta autoría se llama «Real Academia Española» y no Real Academia Española de la Lengua o Academia Española de la Lengua, como a veces se dice. El nutrido equipo de los «bosquimanos» se ha visto asistido por la ayuda económica de algunas empresas y entidades españolas.

¿Por qué se llama Nueva a esta gramática? Porque la Real Academia Española no ha publicado otra desde 1931, si bien hay algunos precedentes que podríamos llamar particulares.

El texto es un monumento de datos sobre el idioma y todas sus posibles variaciones. Pero a veces se echa de menos algún juicio más crítico o valorativo sobre los contenidos. Por ejemplo, se reconoce que marimacho es una voz masculina, pero que se refiere a una mujer con un sentido despreciativo. Pero habría sido útil añadir que marica o mariquita son voces igualmente masculinas, pero referidas despectivamente a un varón afeminado. Tampoco vamos a pedir que los insignes gramáticos asépticos contrapongan el valor despectivo de coñazo con el ponderativo de cojonudo.

La Nueva gramática resalta la curiosidad de algunos nombres de mujer que son masculinos por la respectiva advocación de la Virgen, pero que se feminizan en el diminutivo. Por ejemplo: Pilar y Pilarica. Añado que hay otros casos en los que se conserva el masculino en el diminutivo, como Rocío-Rocíito, Amparo-Amparito, Rosario-Rosarito.

Siempre me maravilló la heteronimía de yerno-nuera, cuando tenemos la homonimia general de primo-prima, cuñado-cuñada, suegro-suegra, hermano-hermana, etc. ¿Será porque, psicológicamente, no es lo mismo un yerno que una nuera? La Nueva gramática no entra en esos porqués. Pero ésa es la magia de las palabras que a mí más me interesa (y a otros muchos).

Otra pega terminológica. Los gramáticos se refieren a los «préstamos» como los neologismos que proceden de otra lengua. Pero son extraños «préstamos», ya que no hay que devolverlos ni pagar intereses. La incorporación de neologismos procedentes de otros idiomas es una operación gratuita. Es más, podemos alterarlos sin permiso. Fútbol es fútbol, el balompié era otra cosa.

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