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| Amando de Miguel
Libertad Digital, España
Miércoles, 17 de septiembre del 2008

LA LENGUA VIVA: ANGLICISMOS Y OTRAS POLÉMICAS

Si los norteamericanos aceptaron canteen (la cantina española o mexicana, a su vez derivada del italiano) no veo por qué no vamos a poder decir cáterin en español.


Paloma González-Tablas (Fullerton, California, USA) sugiere que empower debe traducirse por «potenciar». No está mal. Creo que doña Paloma pasa a engrosar la comisión (task force) que va a redactar el Diccionario Libertario Inglés-Español.

Enrique M. Pérez (Sevilla) corrige el comentario que aquí se hacía sobre ese extraño eslogan de los futbolistas españoles de «Imposible es nada». Don Enrique sostiene que es la traducción literal de Impossible is nothing, el lema de la campaña Nike (no la diosa, sino la marca de ropa deportiva) que patrocinaba a la selección española de fútbol. Aun así, sigo diciendo que se trata de un enunciado tan confuso en inglés como en español.

Más aceptable es la aclaración que hace don Enrique a propósito de los programas televisivos Password y Pasapalabra: «son dos programas distintos en contenido y objetivo, por lo que no tiene ningún sentido comparar los títulos como si fueran un error de traducción del mismo concepto». Por lo que dice don Enrique, Pasapalabra es un programa para averiguar el significado de algunas voces. Como el tiempo juega en su contra, el concursante dice «paso palabra» para indicar que no sabe el significado de la que aparece en la pantalla. De ese modo, «pasa» de esa opción, entiendo que como en algunos juegos de envite. En cambio, el programa Password consiste en adivinar una palabra clave, no enunciada, a través de diversas pistas. La explicación está muy bien traída, pero sigo sin entender por qué el programa Password se llama así, en inglés. Con lo bonito que hubiera sido Santo y seña, Consigna o Contraseña.

Manuel Gago García acepta, emocionado, mi propuesta de nombrarlo «Jefe de la Brigada de Anglicismos Extravagantes». A sus 77 años, el hombre entiende que ese humorístico nombramiento es todo un honor. Don Manuel me escribe siempre es un inglés pulido que es un bendición. De momento es el más veterano de los libertarios. God bless him.

José Alfonso Lozano se maravilla del término homofobia (= odio a los homosexuales). «Me parece que el término más bien querría decir odio a los iguales». Cierto es en atención a su origen auténtico. Pero me parece que puede más la influencia del inglés que la del griego. En inglés se dice homophobia (una palabra nueva) para indicar la aversión a los homosexuales. Pero es que en inglés coloquial la voz homo significa «homosexual», por lo que resulta fácil la construcción, aparentemente científica, de homophobia. Ya no tiene vuelta de hoja.

Manuel Gago García (ya saben, el jefe de la Brigada de Anglicismos Extravagantes) lee en el periódico deportivo As que «el tanto de Villa contra Bosnia fue un gol con aire de putt». Dice don Manuel que hubiera sido mejor un «golpe suave» en lugar de putt. Según parece, se trata de un término de golf, una especie de golpe final para introducir la bola en el agujero. Confieso mi ignorancia sobre el particular.

Santiago Roig discrepa de mi incorporación del hispanismo banquetería para traducir catering. Su argumento: «Si bien en ocasiones el catering sirve para proveer a los banquetes con asistencia de muchos comensales, en otras es simplemente el establecimiento que suministra comida preparada para una casa… Creo que lo dejamos en catering y así está quedando». No estoy muy acorde con el razonamiento. En todo caso, en español habría que decir cáterin (tal como se dice) y no catering. Pero, puestos a adaptar el concepto, no me parece mal lo de banquetería, que suena muy bien. Después de todo, catering proviene del latín capere (= tomar). En inglés to cater significa «proveer». El catering es la provisión de comida hecha de forma organizada y para muchas personas. La idea central es la de «muchas personas» (aunque puedan estar en distintos lugares), como el catering de los aviones. Esa idea se refuerza con la palabra «banquete» (alude a los bancos donde se disponen las viandas o donde se sientan los comensales) y con el sufijo «ría» (como cafetería, heladería, etc.).

José Antonio García Mazorra me dice que, en los barcos, el catering se traduce por servicio de fonda o fonda. Entiendo que es una buena adaptación. La voz fonda procede del árabe (como su pariente alhóndiga) y equivale a lo que después llamamos hospedería, posada, hostal, hotel o cantina. En el Quijote es la venta, que es una categoría aún más primitiva. En todos esos casos se despacha comida y bebida, pero el catering implica que la comida y bebida se prepara en un lugar para servirlo en otro, por lo general a un número indeterminado de personas. Por tanto, necesitamos una nueva palabra. Si los norteamericanos aceptaron canteen (la cantina española o mexicana, a su vez derivada del italiano) no veo por qué no vamos a poder decir cáterin en español. Si no les gusta la importación, dígase banquetería o fonda. Hay muchas más palabras importadas de las que parece. La prueba es que nadie habla la lengua de Adán y Eva, si es que nuestros primeros padres podían hablar. Quizá lo de fonda o posada proceda del griego pandokeion. En nuestro mundo se separa más la función de «alojar» a los viajeros de la de «darles de comer y beber».

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