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| Amando de Miguel
Libertad Digital - Madrid
Martes, 4 de julio del 2006

LA LENGUA VIVA

Monólogo sobre la lengua (II)


En definitiva, la constancia del plural festivo nos indica que la Gramática se hizo para la vida de relación. La lengua es una parte de la cultura. Una de las normas gramaticales más claras es la de distinguir el singular del plural. No obstante, caben también aquí algunas especificaciones de detalle. El plural puede aplicarse a un suceso singular para transmitir una idea festiva en la que participa mucha gente. Ese plural festivo es un rasgo muy característico de la cultura española que va con la lengua. Empieza por desear «buenos días, tardes o noches» en lugar de hacerlo en singular como ocurre en otros idiomas cercanos. Se supone que la expresión del deseo para «tener un buen día» debe ampliarse a un número indeterminado de jornadas.


Por cierto, la etiqueta de jornadas suele reservarse a la celebración de lo que se llama «evento», algo perfectamente previsto y planeado. Aunque dure un solo día, se llamará «jornadas» en plural. Se supone que, por muy intelectual que sea el motivo de la reunión, las «jornadas» van a tener un aire festivo, participatorio.

En la lengua corriente hay espacio para desear felicidad al interlocutor por algún suceso determinado, un cumpleaños, un aniversario, etc. En esos casos se puede recurrir al plural para desear felicidades. En cuyo caso el abstracto «felicidad» (buenaventura) se desparrama en un ramillete de deseos. El plural tranquiliza.

El efecto anterior se percibe igualmente en el deseo de «felices Navidades» o «felices Pascuas» que se ha dicho tradicionalmente. Por influencia del inglés se pasa ahora a desear «feliz Navidad», pero parece que lo festivo es suponer que hay varias «Navidades». Naturalmente, el plural indica aquí que se trata de una dilatada vacación de varios días y aun semanas. Raramente se dice «vacación» en singular. Parece más placentero el tomarse unas «vacaciones» con ese plural indeterminado.

Puestos a celebrar algún aniversario jocundo, nada más alegre que el «cumpleaños» o las «bodas de plata o de oro». Otra vez interviene el plural festivo. Se cumplen años o se celebra el aniversario de boda en un día señalado, pero las expresiones que se manejan lo son en plural.

Las fiestas populares también van en plural, ya que idealmente duran varios días. Por influencia del catalán se podrá celebrar la «fiesta mayor», pero en castellano se dice mejor «fiestas» en plural. Como la fiesta nacional por antonomasia es la de los «toros», mejor así que la «lidia» o la «corrida» en singular. Es claro que se despachan varios toros en una corrida, pero esa unidad festiva es los «toros» en plural. También es curioso que no se diga los «toreros».

En la jerga administrativa se ha hablado de la «segunda bárbara fiesta nacional» para referirse a las «oposiciones» a los puestos funcionariales fijos. Aunque se trate de un solo acto administrativo, se dirá las «oposiciones» en plural.

En el espectáculo deportivo es más propio hablar en singular para cada encuentro o partido, pero se dirá los «mundiales» o las «olimpiadas», en plural, aunque solo se refieran a una competición concreta.

El uso del plural festivo se extiende a otros aspectos de la vida menos lúdicos pero que también pueden dar satisfacciones. Así, en el mundo económico se habla de los «mercados» (básicamente, la bolsa), los «tipos de interés» (aunque sea un único tipo de referencia), de «ahorros», de «economías externas» o «externalidades». Con esos plurales la vida económica adquiere un cierto tinte de regocijo. Los hombres públicos hablan continuamente de «prioridades» y de «protagonistas». Casi por definición la prioridad o el protagonista se refieren a sucesos únicos, pero el plural resulta más expresivo. Incluso se puede decir que «protagonistas somos todos» o que «son muchas las prioridades», expresiones que literalmente tienen poco sentido.

El deslizamiento hacia el plural es consonante con la dificultad que tiene el idioma español para crear y mantener abstractos. Es un obstáculo formidable para elaborar teorías y razonamientos intelectuales. Ese rasgo estructural, lejos de corregirse, se acentúa. En lugar de los problemas referidos a la «mujer», se habla cada vez más de las «mujeres». Por lo mismo, en lugar de la «infancia» la parla actual se fija cada vez más en los «niños» e incluso en los «más pequeños», que no son precisamente los recién nacidos. Tampoco hay muchos discursos sobre la «vejez». En su lugar se habla de los «mayores».

En principio, un partido político es una entidad con una personalidad jurídica muy clara. Sin embargo cada vez es más corriente oir expresiones plurales, como «Los Verdes» o «Los Socialistas» de tal o cual región.

En definitiva, la constancia del plural festivo nos indica que la Gramática se hizo para la vida de relación. La lengua es una parte de la cultura.

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