Noticias del español

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| Juan Manuel Maldonado
andaluciainvestiga.com, España
Martes, 8 de mayo del 2007

LA LENGUA ‘HUMANIZADA’ DE ORTEGA Y GASSET RESUCITA DESPUÉS DE 50 AÑOS

Un filólogo de la Universidad de Almería trabaja en un proyecto cuyo fin es sacar la parte más desconocida de José Ortega y Gasset. La reivindicación de su concepción de la lingüística, adelantada a su tiempo, está teniendo repercusión en revistas especializadas.


José Ortega y Gasset escribía sus obras siguiendo una máxima propia, «la cortesía del filósofo es la claridad», y aunque la mayoría de sus críticos consideran que nunca falló a este principio, tampoco fueron muchos quienes aprovecharon esta transparencia de su pensamiento para ahondar en él.

No obstante, el investigador Jesús Martínez del Castillo (UAL) sí que se atrevió y ha retomado una teoría aparcada con la muerte del intelectual, hace ya 50 años: la preeminencia del decir. Partiendo de que «el hombre es un ser dicente», Ortega exponía que el habla está supeditada a un nivel más personal, el uso individual de un código común (‘el decir’), y aunque a lo largo de la segunda mitad del siglo XX esta visión cobraría más fuerza, el madrileño no lo vería: su pensamiento chocó con el más funcionalista de sus coetáneos.

Ahora, Martínez del Castillo recoge el testigo y, mediante la publicación de ensayos (‘La lingüística del decir’) y la difusión de sus investigaciones en medios especializados (como el artículo incluido en un reciente número de Revista de Estudios Orteguianos), indaga en la fundamentación filosófica del lenguaje.

La base de su trabajo está en que «los hablantes no se fijan en las palabras, sino en las intenciones», y por ello retoma la distinción orteguiana entre el ‘logos apofanticós’ («yo y mi circunstancia» unido al «soy aquí») y el ‘logos semanticós’ (el lenguaje funcional o histórico). «Las lenguas nacen cada vez que habla una persona», quiere aclarar el investigador, y pone un ejemplo: no es lo mismo hablar en abstracto de una casa que hablar de «mi casa» (que puede ser un piso, la realidad que asocia esa persona al término es la de hogar). Esta teoría parte de que el ser humano es el auténtico protagonista y a veces puede cometer incorrecciones o sobrepasar las normas del idioma, pero se comunica con los demás a través de ese ‘decir' (con gestos o figuras como la metáfora) que, a su vez, bebería de la fuente de todo: ‘el conocer’.

Murallas al idioma, fuera

De acuerdo a su concepción de la lengua, Martínez del Castillo está a favor de aceptar nuevos usos del habla. Así, no habría por qué elegir entre dos términos que remiten a una misma realidad (la ‘presidente’ o ‘la presidenta’, por ejemplo), ya que el idioma, lejos de contaminarse, lo que hace es volverse más rico. La prueba de esto estaría, según el investigador, en la introducción de nuevos verbos que se ajustan mejor a situaciones actuales. ‘Visionar’ por ‘ver documentos audiovisuales’, ‘explosionar’ por ‘explotar una bomba’ u ‘ofertar’ por ‘ofrecer en un contexto comercial o en una convocatoria pública’ lo demostrarían.

La indecisión actual entre nuevos y antiguos usos, por otra parte, es propia de un periodo de coexistencia muy usual en la historia de las lenguas. Las raíces de ‘infantil’ son milenarias: remiten al indoeuropeo ‘in fari’ («no habla») pero, aunque ha perdido su significado primigenio (en un momento se sustituyó por ‘bebé’ o ‘niño’) perdura con otro uso.

Olvidado «por ser español»

Para Jesús Martínez del Castillo, Ortega y Gasset es el gran olvidado del pensamiento actual, y la razón estaría en nuestra propia cultura: «un español no toma en serio a otro español». Esto, junto a la popularidad de sus artículos de prensa (que pesan en el colectivo más que sus ensayos), habría llevado a un distanciamiento de una filosofía que es, paradójicamente, «cien por cien española, se adentra en la posición del ser en la vida cotidiana». En cuanto al interés de Ortega por la lingüística, sus biógrafos insisten en que estuvo presente a lo largo de toda su obra, aunque fue en sus últimos años cuando la expuso con mayor vigor. El hombre y la gente, un ensayo sociológico que no llegó a concluir, es el compendio de sus reflexiones más importantes sobre este ámbito.

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