Noticias del español

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| Darío Valcárcel
abc.es, España
Jueves, 1 de abril del 2010

LA LENGUA ESPAÑOLA EN BRASIL

EL Atlas de la lengua española en el mundo (Real Instituto Elcano, 2007), no solo es una indispensable obra de consulta, según reza el tópico.


Dos investigadores, Jaime Otero Roth y Francisco Moreno Fernández, han trabajado con un buen equipo hasta dar con algunas explicaciones claras. El resultado es un ejercicio de inmersión en un largo proceso: por qué la segunda lengua del mundo occidental, después del inglés, permanece en el suroeste de Europa y en América, además de presencias testimoniales en el noroeste de África, el golfo de Guinea y Filipinas. Todo para resumir la actual encrucijada en 118 páginas: la llegada, en los años 1990, de la era de Internet.

En el Renacimiento había casi 15.000 lenguas en el mundo. En los últimos 500 años la unificación ha sido rápida: hoy apenas pasan de la décima parte. Esa reducción ha mejorado notablemente la comunicación planetaria. Para la UNESCO, chino, inglés, hindi y español son las primeras lenguas. Pero los dos sistemas lingüísticos asiáticos tienden a fraccionarse mientras que el inglés y el español tienden a la cohesión. El inglés sería hablado por 600 millones mientras que el español, salido de España hace un milenio, alcanzaría a 470 millones. En el siglo XXI el inglés es la lengua vehicular global. El español no lo es. «Las lenguas, cuando se escriben, presentan al lector dos distintivos característicos, las palabras y el artificio gramatical con que estas se ordenan para formar el discurso», escribía hace 210 años Lorenzo Hervás y Panduro en su Catálogo de las lenguas.

Oficialmente 1.200 millones de chinos hablan un solo idioma, pero es el mandarín escrito, una lengua culta del norte, el verdadero vehículo de comunicación. Solo 200 millones de chinos, casi todos vinculados a la burocracia estatal y empresarial, conocen la lengua culta. Hay al menos un centenar de grandes dialectos en China, mientras que la fuerza y la cohesión del inglés y el español se mantienen. Un español de Montana, en la frontera de Canadá, entiende, casi sin fallos, el habla y la escritura de un chileno de Punta Arenas, 16.000 kilómetros al sur.

El inglés y el español mantienen su unidad idiomática básica frente a la dislocación lingüística. Toda gran lengua tiende a conservarse: solo el paso de los siglos introduce variaciones profundas. El hindi-urdu une a 300 millones, una cuarta parte de la población de India. Pero el español es hablado en California, Arizona, Nuevo México o Texas por cuarenta y tantos millones de hablantes, la población de España.

Brasil es, para los especialistas, el primer desafío actual del español. Tras la abolición de la esclavitud en 1888, la presencia de los españoles estuvo respaldada por el prestigio de España, una nación respetada. Los autores del atlas subrayan tres hechos: la llegada, desde 1996, de grandes empresas españolas a Brasil; la aparición de Mercosur, un acuerdo entre la UE con brasileños y argentinos; y el despliegue creciente de la cultura española, llegada del otro lado del Atlántico. En Brasil hay medio millón de hispanohablantes en una enorme población de casi 200 millones. El español no prosperará en Brasil sin algunas decisiones políticas: las editoriales, empresas y enseñanza electrónica deben seguir apostando por el español. Los 26 estados de Brasil convocarán 200.000 plazas de profesores de español, deseo teórico por hoy.

Pero Salvador de Bahía, Río, Sao Paulo, Porto Alegre, serán quizá focos de irradiación si se acierta con un plan a veinte años, que habrá de seguirse día a día, sin variaciones propias de la pequeña política. El español en Brasil depende de una voluntad basada en el largo plazo. Telefónica es hoy la primera empresa no brasileña en Brasil. Ha promovido, con el Instituto Cervantes, este Atlas de la lengua española.

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