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| Pablo Ramos Méndez El Universal (Caracas) Viernes, 25 de agosto del 2006

LA LENGUA EN SALSA : Y SIGUEN LAS AES IV

Como soy medio contestatario, y debo decirlo a los cuatro vientos, advierto que esa norma de la Academia de conservar el acento del adjetivo al convertirlo en un adverbio terminado en mente, me luce innecesaria. Y que me perdonen los chivatos que sí saben de estas cosas, porque es su especialidad. No veo ninguna razón para acentuar palabras como: débilmente, rápidamente, inútilmente, cínicamente y tantas otras que si las nombro voy a volverme demente, porque el acento es una invención chévere para ayudar a la gente en la pronunciación de las palabras.


Si yo escribiera la palabra PUBLICO, así en mayúsculas y sin acentuación, podría traer la confusión sobre si su pronunciación sería Público, Publico o Publicó, pero dígame usted si al escribir las siguientes voces, unas acentuadas y otras no, les estoy presentando a ustedes un problema de pronunciación:

inútilmente- inutilmente

rápidamente – rapidamente

tímidamente – timidamente

fácilmente – facilmente

estúpidamente – estupidamente.

Entonces, ¿cuál es el big fuss? No hay forma de pronunciarlas de dos maneras diferentes. Sin embargo, debemos respetar las reglas. Esto, por supuesto, referido a aquellos lugares de la tierra donde se respetan las leyes, como La Ley del Ambiente (Sin alusión a los vehículos perfumadores); La mal llamada Ley Sónica, que tanto consideran las radiopatrullas, las ambulancias, y los vecinos; la Ley de Enriquecimiento Ilícito (Sin comentarios)… La única Ley que se respeta en todas partes del mundo es la Ley del Embudo.

Con la a hay proverbios del castellano usual en Venezuela, a pesar de que algunos de ellos vienen directamente de la Madre Patria, como:

A ojo de buen cubero.

A quien Dios se la da, San Pedro se la bendice.

A falta de pan, buenas son tortas.

La a tampoco debe omitirse cuando de personas o animales se trate. Hay un ejemplo clásico de los malos periodistas, que escriben:

Policía mató ladrón. Cuando usted lee esto no sabe quién mató a quién. En cambio, cuando alguien, con propiedad, escribe:

Policía mató a ladrón, la frase queda completamente clara, sin que a usted le quepa la menor duda.

Uno dice: Amo a mamá. Si a usted se le ocurriera quitar esa a, por impertinente que le parezca, cualquier desprevenido creerá que usted regresó hacia la niñez. Hay un ejemplo muy bueno que leí en días pasados. La diferencia entre: Busco mamá y Busco a mamá, es abismal. En el primer caso el hablante no tiene madre. Sí, así como lo lee, no tiene madre y busca una. En el segundo caso el individuo tiene una madre y quiere encontrarla. De igual manera, fíjese en los siguientes ejemplos donde concurren objetos y animales:

Busco el libro que estoy leyendo. (cosas).

Busco a mi perro, que acaba de abandonar mi casa. (Ser animado).

En el primer ejemplo, no se usa la a, por tratarse de un objeto. En el segundo existen las dos situaciones: Busco a mi perro (Allí va la a, por tratarse de un animal), y… que acaba de abandonar mi casa (No decimos abandonar a mi casa, porque casa no es persona ni animal).

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