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| Pablo Ramos Méndez
El Universal, Venezuela
Viernes, 15 de diciembre del 2006

LA LENGUA EN SALSA: OTROS GAZAPOS

Cuando comenzamos, decir abogada o médica era considerado como un sacrilegio.


Me siento contento por lo que hemos logrado desde esta tribuna. Cuando comenzamos, decir abogada o médica era considerado como un sacrilegio. Hoy se oye hablar de ingeniera, arquitecta, presidenta, otorrinolaringóloga, y pare usted de contar. Recuerdo que para convencer a la gente que debía decirse abogada, si se trataba de una mujer, utilizaba un argumento sumamente convincente. Les decía que desde hace más de dos mil años se ha venido rezando así: «Virgen María. abogada nuestra» y ese pequeño truquito convenció a todo el mundo. Hoy usted lee los periódicos y se da cuenta de que a la mujer ¡por fin! le dan su tratamiento adecuado. Sin embargo, como todo tiene su excepción usted, seguramente, habrá visto y oído la propaganda de la medicina sistémica en la televisión venezolana donde aparecen varias médicas alabando este tipo de medicina. Ahí no está el problema. El problema surge cuando estas damas dicen, por ejemplo: Yo soy médico cirujano, con 24 años de experiencia¿ No se dan cuenta de que una mujer no es médico sino médica, lo cual revela, la persona que habla, que tiene 24 años diciéndolo mal. Por supuesto, esto no es una falla de la Medicina, sino mal empleo del vocabulario.

En líneas anteriores decía que los periódicos han entrado por el aro, y es cosa común, hoy día, leer sobre los distintos casos que tienen las juezas (así, en femenino), a lo largo y ancho del país, después de haber tenido décadas, o quizás siglos, diciéndolo mal. Ahora bien, usted se preguntará, y con razón, ¿dónde surge el problema? Muy fácil y evidente: las universidades gradúan a la mujer de abogado, oftalmólogo, ingeniero, arquitecto, etc. Como para Ripley. Y hablando de médicos, los hay quienes dicen sangramiento, palabra que no existe en ningún diccionario. El DRAE registra sangrado como acción y efecto de sangrar. Otros dicen sindrome en vez de la voz esdrújula síndrome.

En una ocasión estuve en Buenos Aires y fui de consulta con una odontóloga. Ella me preguntó sobre mi nacionalidad. Su comentario fue: ¿Es verdad que en Venezuela se dice piquiña? Mi contestación fue: La gente culta dice picazón. Pero debo advertir que de estas menudencias no tiene responsabilidad directa la universidad. Hurgando uno encuentra detalles. La Biblia dice: Buscad y encontraréis. Fue así como busqué la palabra glicemia, tan usada en el medio médico. No fue poca mi sorpresa cuando no pude encontrarla en el diccionario de la Academia. En su lugar encontré glucemia. Menos mal que seguí buscando y me encontré que la Academia la admite en el Diccionario panhispánico de dudas, recientemente aparecido.

Toda esta reláfica, porque uno de mis lectores, el señor Nelson Masironi, brasileño, perpetuo lector de mis columnas, me trajo un aviso a página completa y al cual él le encontró varios errores. No voy a cometer la indiscreción de dar más datos que el que fue publicado en El Nacional el jueves 7 de diciembre. Los gazapos son los siguientes: ¿por el pueblo venezolano, (coma) el pasado domingo¿ Otro: ¿ el Presidente reelecto (Uno con mayúscula y reelecto con minúscula) Finalmente: Hugo Chávez Frías: (dos puntos). Suficiente, suficiente. Ya está.

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