Noticias del español

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| Pablo Ramos Méndez
El Universal (Venezuela)
Viernes, 17 de agosto del 2007

LA LENGUA EN SALSA: MONOSÍLABOS

Hay un monosílabo que es «de» que lleva acento cuando se trata del verbo dar.


Es bastante común el dicho que reza: Al mejor cazador se le va la liebre. Algo parecido sucede con el uso de nuestro idioma. Otras veces no se trata del descuido sino de la duda que a todos se nos presenta algunas veces. De eso vamos a discurrir en la presente columna. Por ejemplo, cómo debe escribirse el apodo o alias. Piense en alguno. Nos vamos de ejemplo: ¿Manuel Benítez el Cordobés? o Manuel Benítez El Cordobés o Manuel Benítez el «Cordobés». La forma correcta es la última; es decir, el artículo en letras minúsculas y el apodo entre comillas.

A los médicos y enfermeras les tengo un mensaje. En el lenguaje que ellos usan a diario aparece la palabra pito. Uno se acostumbra a usar esa voz de tanto oírla, pero no es la palabra apropiada.

La Academia nos ilustra que pito, además del instrumento que se usa para pitar, significa bocina y pene. Lo que nuestros médicos y enfermeras usan para que los pacientes orinen no se llama pito sino orinal. Me parece que va a ser cuesta arriba que estos profesionales comiencen a decirlo como debe ser.

Por allá en la televisión oí a alguien que dijo: Lo esperé paciente. Allí hay un error, porque el verbo no va acompañado de un adjetivo sino de un adverbio, y el adverbio correspondiente a paciente no es otro que pacientemente.

La persona que pronunció la frase ha debido decir: Lo esperé pacientemente. Casos similares serían: Él trabajó diligentemente, Ella actuó alegremente, Ellos trabajaron eficientemente, etc. Decir, por ejemplo, Él trabajó eficiente es una frase chucuta. Y aprovecho para aclarar que la palabra venezolana chucuto-a es una voz admitida por la Real Academia.

Existen varias palabras que inducen a cometer error a quienes escriben, porque acentúan las voces monosilábicas que a continuación señalo y que jamás deben llevar tilde: te, ti, fe, fue, fui, vio y dio.

Hay otro monosílabo que es de, que lleva acento cuando se trata del verbo dar: Yo no le pido a Dios que me dé sino que me ponga donde 'haiga', reza un proverbio criollo, macarrónico. En este caso el dé se acentúa. Ahora bien, cuando es una preposición no lleva tilde. Ej. Vengo de casa, El libro de Gorgonio, De aquí para allá, etc.

La palabra o pronombre ti jamás va acentuado, porque no hay otro ti con el que pueda confundirse, pero el hecho es que casi siempre lo veo acentuado. Con respecto al vocablo te, cuando es pronombre no lleva acento gráfico, pero cuando se trata de la infusión sí se le pone su tilde. Observe los ejemplos: Yo te acompañé para tomarnos un té. Allí aparecen los dos te, el pronombre personal y la bebida llamada té.

Existen otros monosílabos que podrían prestarse a confusión, por ejemplo el vocablo si. Cuando se trata de una afirmación debe ser acentuado. Ejemplos: ¿Vas para la playa esta mañana? Sí, voy con Gorgonio. Pero cuando se trata de un si condicional, no lleva tilde: Iré a la playa si no llueve. (A condición de que no llueva). Si me esperas voy contigo. (A condición de que me esperes).

La gramática explica que cuando se trata de un verbo y la misma palabra con otra función, una de ellas lleva tilde para diferenciarlas. Es el caso de té y te y de los otros ejemplos que hemos visto. Ya está.

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