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| Pablo Ramos Méndez
eluniversal.com, Venezuela
Viernes, 2 de febrero del 2007

LA LENGUA EN SALSA: LICUAR

La Academia acepta la pronunciación [likúa - evakúa - adecúa] como el verbo actuar.


En anterior columna hice una cuan larga como fastidiosa explicación sobre la terminación de las palabras automotor y automotriz, porque me ha sucedido en varias ocasiones que se me refuta con argumentos chimbos. (Perdonen la palabreja, pero es que me gusta, aunque no esté admitida, pero siempre la coloco en letras cursivas).

En columnas de hace varios años explicaba que la pronunciación debe ser licua [líkua], evacua [evákua] y adecua [adékua], como el verbo averiguar. Pero hoy la Academia acepta la pronunciación [likúa – evakúa – adecúa] como el verbo actuar. De esta regla se beneficia el 99 % de los venezolanos que lo pronunciaban mal para entonces, porque ahora ambas pronunciaciones son válidas, lo que significa que el uso termina imponiéndose, a veces. Antes me replicaban: ¿Y por qué se dice se acentúa, con su acento bien marcado? Tenía que armarme de paciencia y rebatir: Porque acentuar no termina ni en cuar ni en guar. Fíjate que no se dice averigúo, sino averiguo. En conclusión, hoy puede decirse: Yo licuo o yo licúo, eso se adecua o se adecúa: eso se evacua o se evacúa, según el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española de la Lengua.

Hay confusión también con el bendito repotenciar que tanto viene usándose por allí. La Academia nos ofrece potenciar: 'Comunicar potencia a una cosa o incrementar la que ya tiene'. Más gallo no canta un claro. …Hablar bien es sumamente difícil y complicado, igual que escribir bien, pero poco a poco, o piano, piano, para decirlo en italiano, vamos ganando terreno.

No recuerdo si entre las voces que usualmente se usan mal he comentado que no debe decirse platina, sino únicamente cuando hablamos de una pieza del microscopio que lleva ese nombre. Todo lo demás es pletina: «Tengo que comprar la pletina de la puerta de mi Malibú», valga de ejemplo.

El vocablo quejicoso no tiene el mismo significado que quejoso. Quejicosa es la persona que siempre está quejándose, la mayoría de las veces sin causa. En cambio, quejoso es el que se queja de otro. Quiere esto decir que en las disputas que se dirimen en los tribunales de justicia tenemos a los quejosos, que son quienes entablan una querella contra alguien.

Como una cosa muchas veces conduce a la otra, al hablar de este asunto me vienen a la memoria dos vocablos: acuseta y querella, esta última con una connotación diferente. Vamos a comenzar por la última, no porque sea más fácil, sino por aquello de que los últimos serán los primeros; expresión que tiene validez en todas partes menos en las colas de todas las dependencias oficiales.

Querella significa discordia, pendencia, acusación ante un juez, reclamación de los herederos forzosos pidiendo la invalidación de un testamento. He dejado en último lugar el significado de expresión de un dolor físico o de un sentimiento doloroso, como cuando Francisco Luis Bernárdez nos dice en su Soneto enamorado:

Cuando me quejo es ella mi querella,

Y cuando callo mi silencio es ella,

y cuando canto es ella mi canción

Acuseta es simplemente un soplón o delator. Es muy utilizado refiriéndose a niños. Ya está.

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