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| Pablo Ramos Méndez
El Universal (Venezuela)
Viernes 3 de febrero del 2006

LA LENGUA EN SALSA: HISTEROLOGÍA II

El Diccionario Planeta es un poco más explícito: Deporte: Actividad que se practica como ejercicio o en forma de competición individual o colectiva, y que pone en juego cualidades tales como la movilidad física, la fortaleza y la habilidad de los practicantes. ¿Cómo quedan allí el motociclismo y el automovilismo? Entonces, ¿a quién le creemos? Preguntas: ¿Son el ajedrez, el bowling, el automovilismo, la cacería, el billar, las fiestas taurinas, deporte? Volvemos al cuadro uno: hay que precisar la definición.


Bajemos la santamaría al deporte, para considerar otros asuntos, que aunque no son propiamente histerológicos, pero lo hacen pensar a uno en la palabreja. Se acerca más a lo histerológico lo que sucedió cuando alguien le comentó a Italo Pizzolante: Hay que ver que Luis Miguel sí le ha hecho bien al bolero, a lo cual un amigo del músico contestó: No, es al revés: Hay que ver que el bolero sí le ha hecho bien a Luis Miguel.

El verbo meter lleva en sí la idea de dentro o adentro; en consecuencia, no luce muy elegante cuando algún escritor mete dentro de una oración algo como lo que acabo de escribir. Nuestra literatura, en gran parte está contaminada por este meter dentro y salir fuera. Pero se va más lejos todavía cuando usted lee: incluir dentro. De uno de nuestros más renombrados escritores son estos ejemplos en bastardilla:

Le hicieron seña para que saliese afuera.

Le parecía que si tomaba una gran bocanada de aire el miasma se le metía adentro.

Lionás debe haber salido afuera.

Siguiendo la política de no hacer sentir mal a nadie, me reservo el nombre del autor. Veamos otras aristas: ¿El soldado deserta o desierta? Problema que también encontré en una pieza literaria. El soldado deserta, porque desertar es un verbo regular y su paradigma de conjugación es el verbo amar. El pez teleósteo se llama corvina, y punto. Lo he visto bien escrito en el mercado de Quintacrespo (¿o Quinta Crespo?). Se rumorea es la forma correcta del verbo pronominal, rumorearse, aunque la Academia acaba de admitir ambos. Puede decirse pilotar o pilotear, aunque la primera es voz preferencial. Observe que están admitidas martillar y martillear, pero resulta que nadie usa esta última forma. ¿Entonces? Tendré que replicar como contestan mis hijos cada vez que alguien pregunta: ¿Entonces? Invariablemente responden:

Aquí, bien. ¿Y la familia?

Son muy pocos, y en esto incluyo a ciertos especialistas, los que se han preocupado por averiguar la diferencia entre nublado y nuboso, ya que ni son lo mismo, ni se escriben igual. Es como el caso de quejoso y quejicoso que mucha gente emplea mal. Pero vamos por partes: La diferencia entre nublado y nuboso es que nuboso significa: cubierto de nubes, mientras que en nublado interviene un factor diferente, que es lo tormentoso. En cuanto a lo otro, se llama quejicoso al que siempre está quejándose. También se usan como sinónimos: quejón, quejumbroso y quejilloso, aunque quejón no me luce muy elegante y quejilloso es casi desconocido. En cambio quejoso es un término que se define como: el que tiene queja de otro: en consecuencia, es el que se usa en los tribunales para dirimir querellas. Por último, cuando un médico le hable de rubiola, acuérdese de que según el último diccionario DRAE puede decirse rubeola o rubéola, lo que me hace recordar el virus ese que llaman Rébola. Con la pronunciación que nos gastamos, cuando veamos una víctima de ese mal, por favor, digamos que está muerto de ébola y no lo otro que ya usted está pensando.

Claro que todo esto no es exactamente histerología. En esto estamos clarinete. Pero ¿verdad que la palabreja nos sirvió para alborotar este avispero? Ya está.

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