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| Pablo Ramos Méndez
eluniversal.com, Venezuela
Viernes, 1 de diciembre del 2006

LA LENGUA EN SALSA: GAZAPOS II

La semana anterior consideramos los distintos tipos de errores que surgen en nuestras diarias actividades. Por ejemplo, en un best seller que estoy leyendo aparece la expresión: detrás suyo. Eso de detrás suyo o detrás mío es uno de los errores más horripilipantosos que yo conozca. Debe decirse detrás de usted, detrás de mí. Y advierto, estos gazapos los produce, a veces, un señor culto. Por cierto, en una de las novelas más famosas de un gran escritor venezolano surgió la expresión: 'Salió para afuera', ¡Sin comentarios!


Hay dos maneras de considerar el habla: la que se refiere al castellano culto y la que se utiliza coloquialmente. Cuando usted escriba, por favor, evite el coloquialismo. Cuando usted dice, por ejemplo: 'Te quiero ayudar', usted está usando una forma coloquial, porque la idea no es decir te quiero, sino quiero: 'Quiero ayudarte'. Se trata de la mala ubicación del pronombre te. De igual manera: 'Me voy a bañar' por 'Voy a bañarme', 'Me voy a acostar' por 'Voy a acostarme', 'Te lo voy a decir cantando', por 'Voy a decírtelo cantando' y así sucesivamente.

Entre los errores del habla encontramos tres categorías, a saber: a) los errores muy frecuentes. b) los frecuentes y c) los que comete toda la población, con escasísimas excepciones.

a) Los más frecuentes.

En este grupo encontramos los siguientes: decir «de acuerdo a» y «en relación a», en vez de de acuerdo con y en relación con. Decir: Hace unos días atrás, porque si hace unos días no pueden ser adelante. Usar el masculino para las profesiones y oficios de la mujer. Debemos decir: ella es médica, cirujana, otorrinolaringóloga, presidenta, arquitecta, ingeniera, abogada, aprendiza, concejala, jueza, edila, etc. Son excepciones: piloto, testigo, reo, canciller, miembro. Decir: Todos y cada uno, porque si son todos. Decir un chinche en lugar de una chinche. Valga anotar que se llama chincheta el clavito que usamos para sujetar papeles en las carteleras. Decir: Veintiún mujeres, como frecuentemente oímos en la tele en vez de veintiuna mujeres, así, en femenino. Decir, por ejemplo: No voy a hacerlo público hasta tanto no lleguen las pruebas. No puede decirse hasta tanto no lleguen, será hasta tanto lleguen. Igualmente: No me voy hasta tanto no llegue el tren.

b) Los errores frecuentes.

Significa esto que algunos lo dicen bien y otros, mal. Ejemplo: La consola, que algunos pronuncian incorrectamente: la cónsola. Decir diábetes con acento, en vez de diabetes, pronunciado [diabétes]. Decir funcionario público, que es una redundancia porque todo funcionario es empleado público. En Medicina decir sindrome, pronunciado [síndróme] en vez de síndrome, esdrújula con su acento. Escribir compra-venta, cuando ella es una palabra: compraventa. Y muchos otros que se escapan de la memoria.

c) Errores absolutos, decir ramplús en vez de tacos.

d) En próxima columna le daremos el matarile a estos interesantes aspectos que estamos considerando. Debemos hacer todo el empeño posible por hacer las cosas bien, entre ellas cuidar nuestro lenguaje tomando en cuenta estos detalles y todos los que tratamos en nuestra columna semanal. El lenguaje es como una tarjeta de presentación. Ya está.

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